La rehabilitación cardíaca es un programa multidisciplinar, es decir, llevado a cabo por distintos profesionales. Su objetivo principal es combinar ejercicio físico, educación sanitaria y apoyo psicológico para recuperar la salud tras un evento cardiovascular.
La rehabilitación cardíaca o RC, tiene unos 70 años de existencia. Bruno Hellerstein junto con el Dr. Nathaniel Ford, fue uno de los primeros en desarrollar este concepto. En 1957, propusieron la movilización precoz de pacientes coronarios, acortando el período de reposo y convalecencia.
Además, abordaron aspectos emocionales y de reincorporación laboral. En una era en la que el enfoque predominante era el reposo absoluto durante tres meses tras un infarto, Hellerstein rompió con ese dogma, proponiendo ejercicio supervisado y educación para mejorar la calidad de vida de los pacientes.
Debería existir en todos los hospitales porque es clave para reducir muertes y reingresos. Lamentablemente, en España solo el 30% de los pacientes con síndrome coronario agudo (SCA) acceden a ella, según la Sociedad Española de Cardiología.
¿Por qué no está más extendida? Existe un déficit de unidades (solo han crecido a 92 en 2024 frente a las 12 existentes en 2003). También hay un gran desconocimiento de sus beneficios y abundan los mitos entre los pacientes sobre el ejercicio tras un problema cardíaco.
Sin embargo, sus beneficios son enormes: reduce el riesgo de otro infarto en un 50%, mejora la calidad de vida y es sencilla de implementar en hospitales o centros especializados.
¿Quieres saber cómo puede ayudarte la rehabilitación cardíaca o si eres candidato para este tratamiento? ¡Sigue leyendo!

¿Quiénes se benefician más de un programa de rehabilitación cardíaca?
La rehabilitación cardíaca no es solo para quienes han tenido un infarto. Es una terapia transformadora para varios grupos:
- Pacientes con enfermedad coronaria estable: Tras un síndrome coronario agudo o procedimientos para arreglar las coronarias como son los stents o la cirugía de bypass. Mejora la capacidad de ejercicio sin angina y reduce el riesgo de nuevos infartos.
- Pacientes con insuficiencia cardíaca: Ayuda a fortalecer el corazón, aumentar la tolerancia al ejercicio y disminuir síntomas como la fatiga o la necesidad de diuréticos.
- Pacientes con angina refractaria: Aquellos que han alcanzado el tope de tratamiento médico antianginoso (betabloqueantes, nitratos) o de revascularizaciones coronarias (angioplastias, stents) ven mejorado su umbral de tolerancia al ejercicio, permitiendo una vida más activa sin dolor en el pecho que les limite.
- Pacientes con limitación funcional o psicológica: son aquellos que sufren ansiedad o depresión tras un evento porque les aterroriza no volver a tener una vida normal. En este grupo el apoyo psicológico y la educación son fundamentales.
En definitiva, cualquier persona afectada de una cardiopatía puede beneficiarse de la rehabilitación cardíaca, por todo lo que aporta tanto física como mentalmente.

¿Qué beneficios aporta?
La rehabilitación cardíaca es un “fármaco natural” que supera a muchos tratamientos caros en efectividad y coste. Sus beneficios incluyen:
- Reducción de mortalidad: Disminuye la mortalidad cardiovascular en un 25% aproximadamente según los diferentes estudios
- Menos reingresos: Reduce las hospitalizaciones por insuficiencia cardíaca independientemente de que el corazón tenga fracción de eyección conservada o deprimida
- Mejor calidad de vida: Aumenta la capacidad de ejercicio en un 20-30% aliviando fatiga y mejorando la autonomía de los pacientes.
- Salud mental: Disminuye síntomas de ansiedad y depresión sobre todo cuando incluye intervención psicológica. Clave tras el trauma de un evento cardíaco.
- Coste-efectividad: Comparada con fármacos habituales (estatinas, anticoagulantes) o dispositivos (desfibriladores), ahorra hasta 5 mil euros por paciente en hospitalizaciones evitadas

En insuficiencia cardíaca, los reingresos son un problema crítico: hasta el 50% de los pacientes reingresa en el primer año tras un episodio agudo. La rehabilitación reduce este riesgo al mejorar la función cardíaca, optimizar la oxigenación y enseñar al paciente a manejar su enfermedad. Esto alivia la carga en el sistema sanitario y lo más importante, en los pacientes y sus cuidadores.
¿Cómo se estructura un programa? ¿Qué especialistas lo integran?
Un programa de rehabilitación cardíaca es un esfuerzo en equipo, estructurado para ser seguro y efectivo:
- Duración: 18-24 sesiones (3 sesiones semanales durante 6-8 semanas), con una duración de aproximadamente una hora cada una, aunque esto puede variar entre programas e incluso entre sesiones.
- Estructura de una sesión:
- Evaluación inicial: Antes de programar el ejercicio lo ideal es realizar una ergoespirometría para calcular los umbrales respiratorios (aeróbico y anaeróbico), midiendo el consumo de oxígeno (VO2) durante un esfuerzo progresivo en cinta o bicicleta. Esto nos permite calcular la intensidad del ejercicio (por ejemplo, entrenar entre el 60-80% de VO2 máx o aproximadamente en el primer umbral para pacientes con evento reciente). También nos permite saber en qué categoría de riesgo está el paciente.
- Calentamiento (10-15 min): Estiramientos suaves y ejercicios respiratorios.
- Entrenamiento principal (30-45 min): Ejercicio aeróbico (generalmente en cita o bicicleta) de manera continua y a un nivel de intensidad establecido según aconseje nuestra evaluación inicial. En la misma sesión puede combinarse entrenamiento de fuerza (pesas ligeras, bandas elásticas) por grupos musculares.
- Enfriamiento (10-15 min): Caminata lenta y relajación para bajar la frecuencia cardíaca.
- Educación (10-15 min): Charlas sobre hábitos dietéticos, control de estrés, deshabituación tabáquica y mejorar adherencia a medicamentos.
- Fases:
- Hospitalaria: una vez estabilizado el paciente, movilización temprana, educación básica sobre la enfermedad y los factores de riesgo y preparar informe de alta detallado.
- Ambulatoria: incluye las sesiones de entrenamiento supervisado, educación nutricional, emocional, farmacológica, control de factores de riesgo, etcétera
- Mantenimiento: es la fase que dura hasta el final de la vida y que trata de fomentar la adherencia al estilo de vida cardiosaludable

- El equipo multidisciplinar:
- Cardiólogo: Diseña el plan y supervisa el riesgo cardiovascular.
- Médico rehabilitador: Evalúa la capacidad funcional y ajusta el ejercicio.
- Enfermera especializada: Monitorea signos vitales y educa en autocuidado.
- Fisioterapeuta: Guía el entrenamiento físico y respiratorio.
- Psicólogo: Aborda ansiedad, depresión o miedo al esfuerzo.
- Otros: Nutricionistas (dieta mediterránea) o trabajadores sociales, según necesidades.
Este enfoque integral transforma el temor al ejercicio en una terapia segura. Por ejemplo, un paciente con insuficiencia cardíaca que evita moverse por miedo puede, tras 18 sesiones, caminar 5 km sin disnea.
La enfermera especializada en cardiología tiene un papel central en la supervisión de sesiones y sobre todo en la educación sanitaria. Por eso escribí en este artículo que necesitamos más enfermeras especializadas.
¿Por qué no está tan extendida la rehabilitación cardíaca?
Pese a sus beneficios, la rehabilitación cardíaca está infrautilizada:
- Crecimiento lento: En 2003, España tenía 12 unidades públicas; en 2024, hay 92 unidades (86% públicas), según el registro AULARC.
- Barreras: Escasez de centros (concentrados en grandes ciudades), falta de derivación por médicos, desconocimiento de pacientes y mitos (“el ejercicio es peligroso”).
- Acceso limitado: Solo el 30% de los pacientes con SCA participa, frente al 50% en países como Alemania.
La buena noticia: implementar un programa es relativamente sencillo, requiriendo un espacio con cintas, bicicletas, monitores cardíacos y un equipo capacitado, algo viable en la mayoría de los hospitales.

Innovación y futuro de la rehabilitación cardíaca
La rehabilitación cardíaca es un programa presencial de ejercicio supervisado, lo que da seguridad y confianza a los pacientes después de un evento delicado. No obstante, se abren nuevas posibilidades gracias a la tecnología, la medicina personalizada y modelos combinados (presencial y remoto).
Estos avances pueden permitir mejorar la accesibilidad a estos programas. Ya existen una serie de tecnologías que poco a poco acabarán modificando nuestra forma de trabajar con los pacientes.
- Inteligencia artificial y algoritmos predictivos: Estos algoritmos basados en datos agregados de miles de pacientes podrán anticipar descompensaciones, adaptar cargas de ejercicio, detectar ciertos patrones, lo cual va a permitir personalizar más la rehabilitación cardíaca.
- Tele rehabilitación y modelos híbridos: La pandemia aceleró el seguimiento en remoto mediante aplicaciones móviles, vídeollamada, dispositivos de seguimiento, etc. Esto permite combinar sesiones presenciales con seguimiento en remoto, lo cual beneficia a personas con movilidad reducida o en áreas alejadas.
- Wearables y monitorización continua: Dispositivos como relojes inteligentes, pulsómetros o parches ECG permiten monitorizar en tiempo real la respuesta al ejercicio, detectar arritmias o controlar la presión arterial.
- Medicina personalizada y genética: La rehabilitación cardíaca del futuro no solamente se basará en pruebas de esfuerzo cardiopulmonares. Integrará información de perfil genético, metabólico o psicosocial.
- Gamificación y motivación digital: Plataformas que convierten el ejercicio en restos, logros y recompensas hacen que mejore la adherencia. Unido al seguimiento grupal puede transformar la rehabilitación cardíaca en una experiencia más atractiva y sostenible.
La rehabilitación cardíaca del futuro será más personalizada, participativa, integrando tecnología que faciliten la accesibilidad y el seguimiento pero sin perder el componente humano.
En este artículo de Cuídate Plus explico como los dispositivos inteligentes pueden revolucionar nuestra manera de hacer medicina. No te lo pierdas aquí.

Conclusiones finales
La rehabilitación cardíaca es una herramienta poderosa para pacientes con diversas cardiopatías incluyendo síndrome coronario agudo, insuficiencia cardíaca o angina refractaria.
Transforma el miedo al ejercicio en una terapia que reduce la mortalidad, los reingresos hospitalarios y mejora la calidad de vida. Es decir, los pacientes que llevan a cabo los programas viven más, con más calidad y pasando menos veces por el hospital.
Su enfoque multidisciplinar, con cardiólogos, fisioterapeutas, enfermeras y psicólogos, asegura un plan personalizado. El ejercicio supervisado basa su intensidad en los resultados obtenidos en ergoespirometría y se estructurado en varias sesiones.
Aunque en España solo 92 unidades están activas, su aplicación es sencilla y más barata que fármacos o dispositivos.
Al final del programa los pacientes serán capaces, idealmente, de mantener los hábitos adquiridos de ejercicio físico, dieta adecuada, tendrán mejor adherencia a los tratamientos y a los estilos de vida cardiosaludables.
¿Has tenido un evento cardíaco o conoces a alguien que lo haya tenido? Pregunta a tu cardiólogo por la rehabilitación cardíaca. Comparte este artículo y cuéntanos: ¿has probado la rehabilitación cardíaca?