Los síntomas cardíacos de la ansiedad pueden ser confundidos con enfermedades del corazón. Afortunadamente, no todos estos síntomas indican la presencia de una cardiopatía. Sin embargo, pueden preocupar al paciente y provocar incertidumbre.
Hoy en día, los cambios en los estilos de vida han llevado a un aumento del estrés y a un peor descanso nocturno. Además, nuestros trabajos son más sedentarios y realizamos menos ejercicio físico. También ha cambiado la forma en la que nos relacionamos con los demás. De algún modo somos más solitarios y tenemos un ritmo de vida más frenético.
Todo esto ha resultado en una mayor incidencia de trastornos del ánimo, como la ansiedad y la depresión. Estos trastornos repercuten negativamente en nuestra salud cardiovascular.
Los síntomas cardíacos de la ansiedad son variados e incluyen palpitaciones, sensación de vacío o nudo en el estómago, dificultad para respirar, hormigueo en el brazo y pinchazos torácicos, entre otros.
En este artículo, revisaremos los síntomas más comunes y explicaremos sus características para intentar diferenciarlos de las verdaderas patologías cardíacas.
No te pierdas este artículo si alguna vez has experimentado síntomas como estos.

Molestias en el pecho
El dolor en el pecho debido a la ansiedad presenta características que permiten diferenciarlo de la angina de pecho. El dolor de angina se describe comúnmente como una opresión que se desencadena por el esfuerzo físico o una tensión emocional significativa. Suele aumentar en intensidad y cesar una vez que el estímulo se aleja, ya sea el ejercicio o el estrés.
Por otro lado, el dolor torácico relacionado con la ansiedad tiende a ser más como un pinchazo, localizándose en diferentes partes del tórax y sin centrarse necesariamente en el medio. Aunque puede ser opresivo en ocasiones, generalmente es intermitente y esporádico a lo largo del día. Si este dolor se asocia a otros síntomas, como la dificultad para respirar o un ritmo cardíaco acelerado, es más probable que esté dentro de los síntomas cardíacos de la ansiedad.
Un detalle curioso es que las personas con dolores torácicos no coronarios suelen señalar el lugar del dolor con la punta de su dedo, mientras que quienes experimentan opresión torácica de origen coronario tienden a usar la palma de la mano abierta, colocándola sobre su pecho.
De todas formas, ante la presencia de dolor torácico sería conveniente realizar siempre un electrocardiograma en ese instante para descartar patología cardíaca, sobre todo si todavía no reconocemos lo suficientemente bien las crisis de ansiedad.

Palpitaciones
Las palpitaciones son una sensación subjetiva de ritmo cardíaco anormal, que puede manifestarse como un aumento de la frecuencia, de la intensidad o como pausas seguidas de un «vuelco» en el corazón. Estas palpitaciones suelen deberse, en muchos casos, a extrasístoles, sobre las cuales hablamos ya en otro apartado del blog.
Generalmente, este tipo de palpitaciones ligadas a la ansiedad son más frecuentes durante el descanso nocturno, llegando incluso a despertar al paciente. También son comunes después de comer o cuando estamos en reposo y tranquilos, sin realizar ninguna actividad.
Normalmente, cuando experimentamos estas palpitaciones y se realiza un electrocardiograma, se suelen detectar extrasístoles aisladas o, como mucho, una frecuencia cardíaca ligeramente más elevada. Sin embargo, en general, no se objetivan arritmias auténticas. Por otro lado, cuando hay taquicardias sostenidas, suelen ser de mayor duración, incluso superando los 20 a 30 minutos en cada episodio. En el electrocardiograma, se puede observar la taquicardia en cuestión.
Las palpitaciones provocadas por trastornos de ansiedad a menudo se asocian también con otros síntomas, como sensación de falta de aire episódica, sin relación con el esfuerzo, así como con una sensación de angustia o un nudo en el pecho.
En cualquier caso, es crucial obtener un registro electrocardiográfico de la taquicardia. Mientras esto no ocurra, solo podremos hablar de palpitaciones sin un diagnóstico específico. Para ello ciertos dispositivos pueden ayudarnos a hacer el diagnóstico, como los relojes que realizan ECG.

Falta de aire
La falta de aire suele ocurrir sin relación con el esfuerzo físico. A menudo, aparece de manera esporádica, en momentos de reposo, como al ver televisión o al estar en la cama. Esta sensación viene acompañada de angustia y respiración superficial, lo que dificulta llenar correctamente los pulmones. Puede durar desde segundos hasta varios minutos, y generalmente se alivia con ansiolíticos o técnicas de relajación.
Cuando la falta de aire no se debe a ansiedad, a menudo está relacionada con problemas cardíacos o pulmonares. En estos casos, se presenta siempre durante el esfuerzo físico y con una intensidad constante, dependiendo de la actividad. Por ejemplo, puede aparecer al subir escaleras o al recorrer distancias cortas, y se asocia de forma directa con el ejercicio realizado.
La fatiga al realizar actividades cotidianas indica que podemos tener problemas cardíacos y pulmonares. En contraste, la falta de aire provocada por ansiedad puede surgir de manera brusca y sin un desencadenante evidente. Esto puede ayudar a diferenciarla de la falta de aire o el ahogo que tiene una persona con insuficiencia cardíaca o con una bronquitis crónica.
Comprender estas diferencias es muy importante pero a veces puede ser difícil por lo que aunque oriente, en caso de duda deberíamos recurrir a la exploración física o a la realización de pruebas complementarias adicionales para estudiar la causa de ese ahogo.

Otros Síntomas Cardíacos de la Ansiedad
Los trastornos de ansiedad a menudo vienen acompañados de una serie de síntomas que cuando se presentan juntos nos orientan bastante.
Uno de ellos es la dificultad para tragar, que puede dar lugar a una sensación de nudo en la garganta, incluso con dolor intenso detrás del esternón. Esta sensación se debe, en muchos casos, a espasmos en la musculatura esofágica. Por tanto, no es raro que esta desagradable sensación pueda confundirse con problemas cardíacos.
También es habitual que aparezca adormecimiento o calambres en las manos y los brazos. Esto puede causar confusión, especialmente si se presenta junto con dolor torácico, haciendo que uno se pregunte si está experimentando un infarto. Sin embargo, estas sensaciones suelen ser intermitentes y no están ligadas al ejercicio físico, sino más bien a otras manifestaciones de la angustia.
Es bastante común que las personas con trastornos de ansiedad hayan pasado por un evento vital estresante, que puede haber ocurrido incluso meses atrás sin que se percataran de los síntomas en aquel entonces. Después de que el evento ha pasado, los síntomas comienzan a aparecer, a menudo sin que la persona sea capaz de relacionarlos con la experiencia vivida.
En otras palabras, su mente puede insistir en que todo va bien mientras el cuerpo está expresando que esa carga emocional pasada tiene que salir por algún lado.
Los problemas para conciliar el sueño, como los despertares nocturnos bruscos, también son frecuentes. A esto se suman problemas digestivos, como la dispepsia, haciendo que las digestiones se sientan más largas que una película de tres horas.
Puede que también aparezcan dolores a nivel de la mandíbula o en la musculatura de la cabeza y el cuello. También pueden aparecer jaquecas o migrañas. Todo esto se acompaña de una irritabilidad que, por lo general, es evidente para quienes están más cerca de la persona afectada.

Consideraciones finales sobre los síntomas cardíacos de la ansiedad
Para finalizar, es importante recordar que aunque los síntomas cardíacos de la ansiedad pueden ser desconcertantes, no hay que caer en el pánico. Reconocer la conexión entre la salud mental y los síntomas físicos es importante para saber qué nos ocurre y para eso el médico debe preguntar a su paciente sobre su situación personal.
Muchos de estos síntomas pueden llevar a las personas a recorrer consultorios sin rumbo, descartando patologías orgánicas hasta que finalmente llegan a la raíz del problema. Este ciclo puede estar alimentado por el estigma hacia las enfermedades mentales o la dificultad de reconocer que todos pasamos por momentos difíciles.
No obstante, aunque esta información puede ser útil para distinguir entre problemas cardíacos y síntomas derivados de la ansiedad, no se recomienda asumir que todos los síntomas son únicamente de origen ansioso.
Muchas veces puede ser aconsejable buscar la valoración de un cardiólogo, especialmente si existe antecedentes de cardiopatía o factores de riesgo cardiovascular. También si a pesar del tratamiento para la ansiedad, los síntomas no desaparecen y comienzan a limitar tus actividades físicas.
La salud mental es tan importante como la salud física, así que no te preocupes: todos tenemos momentos en los que nuestro cuerpo nos habla, y a veces parece que está gritando. ¡La clave está en escuchar y actuar!
¿Y a ti, te han ocurrido alguna vez síntomas parecidos y pensabas que tenías un problema de corazón?
Te espero en los comentarios.
4 respuestas
A mi si me ha pasado, extrasistoles, taquicardia, sensación de asfixia y no poder respirar profundamente, opresión en la parte alta del pecho. Como bien comentas después de comer o en la noche cuabdo se está tranquilo y sientes que el pulso se acelera o las palpitaciones, te entra el miedo a que sea otra cosa, te pones mas nervioso, se acelera más el pulso te notas las extrasistoles, entras en pánico… una sensación muy mala, se pasa fatal.. hasta que pasé por varios médicos, Cardiologo incluido y llegué a salud mental y el médico muy amablemente me explicó todos los síntomas que podía provocar la ansiedad, no obstante y pese a ello aún a veces pienso que si no tendré algo cardiaco…
Hola María, gracias por tu comentario. La idea con este artículo es dar visibilidad a este problema y que muchos pacientes que pueden sentirse identificados consulten. La única manera de empezar a mejorar es descartando primero patologías orgánicas (pueden ser cardíacas u otras). Una vez hecho esto habrá que trabajar bien la ansiedad para evitar que se cronifique y si no es posible, evitar que perjudique mucho nuestra calidad de vida.
Buenas noches! Ami me pasa a menudo lo de las palpitaciones taquicardia y falta de aire me hacen ecg y todo está bien por eso no me derivan al cardiólogo y ahora con el tratamiento psiquiátrico parece q voy mejor pero se vez en cuando vuelven esos episodios gracias
Hola Micaela, gracias por comentar. Muchas veces con ECG y radiografía de tórax da para descartar cardiopatía estructural que sea significativa pero puede ser necesario hacer ecocardiograma si hay sospecha alta. Al final, de todas las herramientas, la mejor para pillar una taquicardia es acceder a hacer un ECG rápido en el momento (algo que solamente logras si vives al lado del centro de salud o tienes un reloj inteligente o dispositivo que te haga ECGs). Un saludo