Síntomas de un infarto ¿sabes reconocerlos?

Los síntomas de un infarto forman parte del ideario popular porque los tenemos hasta en la sopa en películas y se ha hecho mucha campaña al respecto.

Sin embargo, imagina dedicar años al estudio y cuidado de los corazones, salvando vidas cada día y, aun así, no reconocer los síntomas de un infarto en tu propio cuerpo.

Este es el caso de un cardiólogo reconocido, cuya historia, publicada por él mismo se hizo muy popular en la red, como puedes leer aquí.

Esto abre un debate necesario sobre la percepción y reconocimiento de los síntomas atípicos del infarto.

El relato de este cardiólogo sirve como alerta para toda la población: los problemas cardíacos no siempre se manifiestan como los manuales dicen, y prestar atención a cada señal del cuerpo puede salvarnos la vida.

No te pierdas este artículo sobre cómo reconocer los síntomas de un infarto.

El tiempo es oro cuando hay que reconocer los síntomas de un infarto
El tiempo es oro cuando se trata de reconocer los síntomas de un infarto

Un giro inesperado: Cuando el experto se convierte en paciente

La historia comienza en un día aparentemente común, entre consultas, emergencias y el ajetreo del hospital. El cardiólogo, acostumbrado a tratar pacientes que llegan con dolor en el pecho o dificultad para respirar, empezó a sentir algo distinto.

En este caso estaba realizando gimnasia con su mujer, ya que aplicaba en su propio cuerpo todo el recetario de los estilos de vida cardiosaludables. Sin que se tratase de una actividad especialmente intensa notaba que le costaba más trabajo y empezó a sentir una opresión en el pecho.

Esa jornada no iba a ser como las demás. Los síntomas persistieron y, aunque intentó seguir adelante, el malestar no cedió.

Él sabía que se trataba probablemente de un infarto, pero se lo negaba a sí mismo. ¿Cómo me puede estar pasando esto a mí?

La negación es un sentimiento frecuente cuando las personas afrontamos la enfermedad: esto no puede estar pasándome

Fue cuando notó mucho sudor y, sobre todo, una necesidad imperiosa de ir al baño a hacer aguas mayores, cuando se dio cuenta de lo que su cuerpo intentaba decirle. Estaba reconociendo todas las respuestas fisiológicas que había estudiado.

Creo que estoy teniendo un infarto, le dijo a su mujer. Ella sin dudarlo ni un segundo se puso en marcha y se fueron para el hospital.

Esta vivencia, compartida públicamente, sirve no solo como anécdota, sino también como advertencia sobre la importancia de identificar los síntomas atípicos de los problemas cardíacos.

Nos recuerda que nadie, ni siquiera quienes conocen en detalle la fisiología del corazón, están libres de la posibilidad de pasar por alto señales vitales. Porque muchas veces pensamos ¿por qué a mí? E intentamos negarnos la evidencia, pero lo inteligente es actuar con diligencia.

Síntomas de un infarto ¿cuándo decimos que son atípicos?

Cada año fallecen cerca de 17.9 millones de personas en el mundo por problemas cardiovasculares. Bajo este panorama, la detección temprana resulta fundamental para reducir la mortalidad y las secuelas a largo plazo.

La cardiopatía isquémica, que engloba el infarto agudo de miocardio y la angina de pecho, se produce cuando una o más arterias coronarias se obstruyen total o parcialmente, generalmente por la acumulación de placas de colesterol (aterosclerosis).

Aunque puede haber otras causas como por ejemplo las disecciones coronarias que repasamos en este artículo

Esta obstrucción limita o impide el paso de oxígeno al músculo cardíaco. Cuando la interrupción es total y prolongada, las células cardíacas comienzan a morir, lo que define el infarto.

Este proceso desencadena una serie de señales que podemos percibir, a lo que llamamos síntomas. Pero también una serie de cambios que pueden ser perceptibles por las personas que tenemos alrededor. A eso le llamamos signos.

El dolor de origen coronario presenta unas características determinadas
5 claves para identificar un dolor como coronario

Cuando estos síntomas y signos son diferentes de los clásicos los denominamos atípicos y pueden demorar la asistencia. Y en algunos casos incluso impedirla.

Síntomas de un infarto típicos y atípicos

Reconocer la diferencia entre los síntomas típicos y atípicos es interesante para actuar a tiempo y recibir el tratamiento adecuado.

Síntomas típicos de infarto de miocardio:

  • Dolor torácico opresivo y difuso, no localizado, como si alguien apretara el pecho o una fuerte presión.
  • Irradiación típica a mandíbula o cara interna de brazo izquierdo.
  • Generalmente desencadenado por estrés físico asociando dificultad para respirar o sensación de falta de aire (ahogo).
  • El dolor se puede aliviar con el reposo o con fármacos llamados nitratos si se trata de una angina de pecho
  • Si el dolor no se alivia pasados 30 minutos pensamos en infarto

Síntomas atípicos:

  • Fatiga extrema o inusual, que no cede.
  • Náuseas, vómitos, sudoración profusa o sensación de indigestión.
  • Dolor en la mandíbula, espalda o brazo derecho, en vez del izquierdo.
  • Mareos, sensación de desmayo o pérdida de conciencia leve.
  • Debilidad generalizada sin causa aparente.

Estos síntomas atípicos son más habituales en mujeres, personas mayores y diabéticos. La clave está en la duración y la persistencia: si los síntomas duran más de 20-30 minutos o no mejoran con el reposo, es una emergencia médica. En ocasiones estos síntomas atípicos pueden asociarse a los clásicos siendo el cuadro clínico mucho más reconocible.

En el caso del médico de la historia el presentar mucho sudor y unos retortijones de miedo fue clave. Estos síntomas de descomposición a los que llamamos cortejo vegetativo fue definitivo para que reconociese que estaba ante un infarto.

Presentar sudores, hipotensión, malestar general, náuseas, descomposición es lo que denominamos cortejo vegetativo

Síntomas de un infarto en la mujer

Tradicionalmente lo que se conoce como síntomas típicos se corresponden más con la presentación del infarto en el varón. Esto se debe a la mayor frecuencia de esta patología en hombres.

Con más frecuencia las mujeres pueden presentar síntomas menos reconocibles de infarto como fatiga inusual, falta de aire, desasosiego, palpitación, mareo o aturdimiento, etc.

Incluso muchos de los infartos en mujeres ocurren sin dolor torácico. Además, un sesgo cognitivo presente en muchos médicos los lleva a pensar equivocadamente en otros diagnósticos antes que en el de infarto ante una mujer.

Esto también es explicación muchas veces de que se realicen menos procedimientos diagnósticos en mujeres que tengan como síntoma un dolor en el pecho.

Mujer con síntomas de un infarto
Las mujeres pueden sufrir demoras en la asistencia porque presentan síntomas atípicos con más frecuencia

En personas con diabetes, también hay una menor detección. La neuropatía diabética puede alterar la percepción del dolor ya que la hiperglucemia daña los nervios.

Por eso, no despreciar algunas señales puede ser la diferencia entre el diagnóstico precoz o el presentar un infarto evolucionado.

Tabla comparativa: Angina de pecho vs. Infarto de miocardio

Si quieres saber más sobre las diferencias entre lo que llamamos angina y lo que definimos como infarto puedes hacerlo en este excelente artículo de mi Blog.

No obstante, la siguiente tabla ilustra bastante bien las diferencias entre un cuadro y otro.

CaracterísticaAngina de pechoInfarto de miocardio
Duración5-20 minutos, cede con reposo o nitroglicerina>20-30 minutos, sin alivio con reposo
Síntomas típicosOpresión torácica que puede ceder en reposo o con nitroglicerinaDolor torácico intenso, sudor, falta de aire que no cesa
Síntomas atípicosRaramente se instauran con tanta claridad y persistenciaNáuseas, fatiga, dolor en mandíbula o espalda
GravedadReversible, sin muerte celular o mínima lesiónSiempre supone muerte de tejido cardíaco, emergencia médica

La importancia de la acción rápida

Un infarto no espera, y cada minuto sin atención aumenta el daño irreversible en el corazón. Cuando el flujo sanguíneo se interrumpe, las células cardíacas comienzan a morir en cuestión de minutos.

Recibir tratamiento en las primeras horas reduce significativamente el daño al corazón y aumenta las probabilidades de supervivencia.

Actuar rápido significa:

  • Llamar a emergencias (112) si los síntomas duran más de 20 minutos o no mejoran con el reposo.
  • No conducir al hospital por cuenta propia; una ambulancia puede iniciar el tratamiento en el trayecto.
  • Si tienes antecedentes de angina y usas nitroglicerina, tómala según las indicaciones y busca ayuda si no hay mejoría. Generalmente si es necesaria una tercera aplicación de nitroglicerina es preceptivo solicitar asistencia.
Un infarto es una situación urgencia médica ya que el tiempo es crucial para salvar músculo

Dolor torácico de perfil no coronario

También es importante, para que no cunda el pánico o caer en el excesivo dramatismo reconocer aquellas características que identifican un dolor de otra causa no urgente.

Cuento mucho en la consulta que si alguien entra por la puerta y me dice que tiene dolor en el pecho señalándose directamente con un dedo el sitio exacto, muy probablemente se trate de otra cosa.

Los dolores referidos como pinchazos que aparecen en reposo de manera esporádica también son poco sugerentes de problemas cardíacos.

Dolores muy prolongados en el tiempo o que cambian con la respiración profunda o movimientos tampoco suelen ser coronarios. No hay angina que tres días dure ni corazón que la resista.

Llamamos dolor torácico de perfil no coronario a todo aquel que por sus características es incompatible con origen cardíaco

¿Por qué dudamos en pedir ayuda?

Muchas personas subestiman los síntomas, los atribuyen al estrés, al cansancio o incluso a problemas digestivos. El miedo, la negación y la idea de “no molestar” a familiares o servicios de emergencia retrasan la consulta.

La historia del cardiólogo demuestra que incluso personas con conocimiento pueden caer en este error. Hasta que no se vio con el agua al cuello no reconoció que podría tratarse de un infarto.

Esta negación ocurre mucho ante enfermedades graves como problemas cardíacos o tumores por miedo. Paradójicamente nuestro instinto de supervivencia puede hacernos rechazar lo evidente.

Personas que además tienen rol de cuidador descuidan la salud propia. Anteponen la salud de su familia a la suya propia. Tradicionalmente las mujeres que han adoptado esos roles retrasan la asistencia médica, olvidan más tratamientos y tienen menor seguimiento en los programas de rehabilitación cardíaca.

Los cuidadores tienden a anteponer la salud de los demás a la suya propia

El papel de la familia y la comunidad

El acompañamiento de familiares y amistades es fundamental. Compartir los factores de riesgo, alentar revisiones médicas y motivar a mantener hábitos saludables puede salvar vidas.

Las campañas comunitarias, las charlas educativas y la promoción de espacios para la actividad física son herramientas poderosas contra las enfermedades cardiovasculares. Un claro ejemplo los cursos de reanimación cardiopulmonar.

Tampoco podemos ignorar la relación entre la salud emocional y la cardiovascular. La depresión y el aislamiento social aumentan el riesgo de infarto y dificultan la recuperación tras un evento cardíaco.

Por eso, los programas de rehabilitación cardíaca actuales incluyen apoyo psicológico y grupos de contención.

El ser humano es sociable y su salud depende en gran medida de sus habilidades para relacionarse

Conclusión: Escucha a tu corazón, salva tu vida

La historia de este cardiólogo es una llamada de atención poderosa. Los problemas cardíacos no distinguen profesión, edad, ni género, y sus síntomas pueden ser más sutiles de lo que esperamos.

Un dolor en la mandíbula, una fatiga inexplicable o una sensación de malestar pueden ser la clave para detectar un infarto a tiempo.

Vivimos en un momento en que los avances médicos y la conciencia están de nuestro lado, pero la responsabilidad final recae en cada persona. Escucha a tu cuerpo, cuida tus hábitos y no ignores las señales, por más pequeñas que sean.

Hablar de síntomas poco conocidos, compartir información en familia y con amistades y promover la prevención puede marcar la diferencia.

Actualmente, tenemos muchas herramientas para proteger nuestro corazón. Sin embargo, lo más importante sigue siendo la decisión individual de actuar, reconocer lo que nuestro cuerpo nos dice y no posponer la consulta médica ante cualquier duda.

¿Conocías estos síntomas atípicos? ¿Tienes alguna experiencia que quieras compartir? Hablar de ello puede ayudar a que más personas estén preparadas y atentas. Recuerda: la prevención salva vidas y tu corazón te lo agradecerá siempre.

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