La fibrilación auricular es la arritmia más frecuente de todas. Al menos, si nos referimos a aquellas arritmias que son significativas o relevantes para la persona que las padece.
Evidentemente, hay otro tipo de trastornos del ritmo cardíaco que son más frecuentes, como las extrasístoles, a las que ya dedicamos un artículo. Hay otras arritmias como el flutter auricular que son primas hermanas de la fibrilación auricular. Y luego, están las arritmias conocidas como malignas.
De todas ellas hemos hablado previamente. Pero curiosamente, a la arritmia a la que le dedico el título de mi libro, no le había dado su lugar entre los artículos que he escrito en este Blog.
Lo primero es explicar qué carajo es una arritmia. Muchas veces damos por sentado que la gente lo sabe. Lo siguiente es entender si esa arritmia puede ser incompatible o no con la vida. Y aunque esta no lo sea puede limitarla.
Por último, conviene también entender cómo la podemos sentir, saber que la tenemos, diagnosticarla y qué tratamientos necesita. Y ya te adelanto que no van a ser siempre los mismos para todo el mundo.
Si quieres saber todo eso, no te pierdas el siguiente artículo.

¿Qué es la fibrilación auricular? ¿Por qué es la arritmia más frecuente?
Una arritmia es todo ritmo cardíaco que no es el normal. El ritmo normal del corazón empieza estimulando eléctricamente las aurículas. Cuando la electricidad ha recorrido las dos aurículas pasa por un estrecho pequeño, que está en la frontera con los ventrículos.
Ese paso es el nodo auriculoventricular y a partir de ahí la electricidad se distribuye por dos cables hacia el ventrículo izquierdo y el derecho. Cuando se concluye ese viaje, un nuevo latido vuelve a nacer en las aurículas, iniciándose de nuevo el mismo proceso.
Pues bien, toda la estimulación eléctrica del corazón, para ser normal y llamarse ritmo sinusal, debe comenzar en el nodo sinusal. Cualquier otro tipo de activación eléctrica del corazón se conoce como arritmia y las hay de muchos tipos.
La fibrilación auricular aparece cuando se desorganizan eléctricamente las aurículas. Esto sucede como una consecuencia natural del envejecimiento. Como explico a los pacientes: si todos cumpliésemos 120 años, probablemente el 90% tendríamos fibrilación auricular.
Podemos decir que la fibrilación auricular es la vía final, o el ritmo final de los corazones que cumplen muchos años. También es el ritmo inevitable de los corazones operados, infartados o con distinto tipo de cardiopatías.
En el caso de Joe Biden, expresidente de los EEUU, la famosa arritmia le acompañó bastante tiempo, incluso no descarto que deteriorase su carrera política.

¿Por qué ocurre la fibrilación auricular?
Como hemos dicho una causa principal es el envejecimiento, pero también se da en personas jóvenes. Existen distintas causas entre las que destacan:
- Tóxicos: pueden ser drogas que excitan el corazón, como la cocaína o las anfetaminas. No obstante, el tóxico fundamental es el alcohol, de hecho, lo nombramos en el artículo sobre el síndrome del corazón festivo.
- Hipertiroidismo: una glándula tiroides con un excedente de producción de hormona tiroidea favorece excitabilidad del sistema eléctrico cardíaco.
- Fibrosis auricular: envejecimiento, hipertensión arterial, diabetes mellitus, enfermedades inflamatorias, miocarditis, en definitiva, factores que inflamen la aurícula.
- Enfermedades respiratorias: particularmente la apnea obstructiva del sueño. La disminución de la oxigenación en la sangre puede también desencadenar episodios de fibrilación auricular.
- Cirugías o daños estructurales del corazón: intervenir un corazón implica generar cicatrices que pueden desencadenar arritmias. También los infartos o las alteraciones valvulares generan un estrés mecánico en el corazón.
- Genética: en general la fibrilación auricular se considera una condición adquirida pero existen alteraciones que favorecen su aparición, en algunas familias de manera temprana y sin otros factores causantes.
- Deporte profesional: el profesionalismo, que no la actividad física recreativa la cual es altamente recomendable. Pero en atletas se ha visto una proporción más alta de fibrilación auricular.
- Estrés: muchos de los episodios son generados por emociones intensas, situaciones que generan estrés físico como una cirugía, dolor intenso, cambios de temperatura u otros tipos de estímulo.

¿Cómo se diagnostica la fibrilación auricular?
Como buena arritmia, al ser un trastorno eléctrico, la fibrilación auricular se diagnostica con el aparato que registra la actividad eléctrica del corazón.
El electrocardiograma.
Esa hoja rosa con varias líneas en forma de ondas que dibujan nuestro ritmo cardíaco. Se colocan 6 pegatinas en el tórax y 4 en los miembros, conectamos los electrodos y solamente tardamos unos segundos en obtenerlo.
Como vimos en el artículo de los dispositivos, también podemos diagnosticarla a través de los relojes que obtienen tiras de ritmo fiables. Es habitual también registrarla en los chequeos de los marcapasos y desfibriladores, o de forma casual en un ECG hecho por otro motivo.
Puede provocar síntomas diversos:
- Palpitaciones: es lo principal, sensación de ritmo acelerado e irregular. Latidos en el pecho, el cuello, las sienes, etc.
- Dolor en el pecho: como una presión o molestia recurrente, acompañada o no de palpitaciones.
- Falta de aire: o también disminución de rendimiento, fatiga excesiva, sensación de ahogo, sofoco, agobio, etcétera
- Sensación de intranquilidad: a veces es así, como algo más inespecífico, en forma de nerviosismo, sentirse acelerado, desasosiego difícil de explicar…

¿Qué problemas puede provocar la fibrilación auricular?
La fibrilación auricular paraliza la actividad auricular, ya que genera un ritmo desorganizado que no es capaz de contraer la aurícula. Es algo así como si latiese tan rápido que en la práctica no se mueve.
Al perder su actividad mecánica no impulsa la sangre hacia el ventrículo. De todas formas, el ventrículo se sigue llenando, aunque pasivamente, no obstante pierde una parte de volumen y el gasto cardíaco puede caer un 20%.
Eso en la práctica se traduce en que al entrar en ritmo de fibrilación auricular se pueda notar fatigabilidad, sensación de falta de aire, etc. Esto además se agrava si la fibrilación auricular activa muy rápidamente los ventrículos. Si la frecuencia cardíaca aumenta mucho y además se ha perdido el llenado auricular vamos a notar sensación de ahogo.
En casos extremos en los que la arritmia se tolera mal, el corazón puede perder gran capacidad de impulsar la sangre, produciéndose caída de la tensión arterial y pérdidas de consciencia.
Si al corazón le cuesta trabajar aumenta la presión dentro, provocando sensación de opresión en el pecho, lo que llamamos angina hemodinámica.
Por último, y lo más importante. Al no impulsar la sangre, en la aurícula izquierda pueden generarse trombos, sobre todo en personas con otras patologías que aumentan el riesgo de trombosis como hipertensión, diabetes, edad avanzada, ictus previo…
Estos coágulos pueden impulsarse a la circulación sistémica y provocar infartos cerebrales o en otros territorios. Se sabe que esta arritmia aumenta 5 veces el riesgo de sufrir un ictus. Esta es, por tanto, su principal complicación.

¿Qué tratamientos tiene?
Como siempre, depende. No será lo mismo tener un solo episodio aislado, con una posible causa corregible (una intoxicación etílica por ejemplo) que tener un mecanismo que esté continuamente actuando sobre las aurículas, como una insuficiencia valvular o un ventrículo debilitado.
Existen diferentes tipos de tratamientos:
- Por un lado, los que están encaminados a restablecer el ritmo normal, que son medicamentos antiarrítmicos, las ablaciones, las cardioversiones, etc. Además, habrá que corregir posibles causas que estén atrayendo la arritmia a instalarse en nuestro corazón, como, por ejemplo: una apnea del sueño.
- Otros tratamientos son los que evitan que se generen coágulos. Son los llamados fármacos anticoagulantes, como el famoso Sintrom y los anticoagulantes de acción directa. Importante: hay que recordar que la aspirina de 100 mg (conocido como Adiro) no previene las trombosis de la fibrilación auricular ni debe utilizarse. En algunos casos se pueden usar dispositivos como cierre de orejuela para evitar los anticoagulantes.
- El tercer tipo serían tratamientos que no actúan directamente sobre la fibrilación auricular pero que mejoran nuestro riesgo cardiovascular general como evitar obesidad, corregir diabetes, hipertensión, ejercicio físico, etc. En general, reducir inflamación, optimizar nuestro riesgo cardiovascular y evitar desencadenantes.
Para iniciar estos diferentes tratamientos hay que ver específicamente cada caso. Algunos pacientes con un solo episodio aislado, con una causa precipitante clara y con riesgo de trombosis bajo probablemente no precisen nada.
Para otros pacientes que presenten episodios recurrentes de entrada y salida en fibrilación auricular serán necesarias técnicas para intentar espaciar estos episodios, como tratamientos antiarrítmicos o considerar ablación. La ablación es una técnica que se ha extendido, perfeccionado y es preferible en la mayoría de las ocasiones, a los tratamientos con fármacos.
Como dijimos al principio del artículo, la fibrilación auricular suele ser la vía final del ritmo cardíaco a medida que cumplimos años. Por ello, muchas veces si es bien tolerada se opta por mantenerla y tener al paciente con la frecuencia cardíaca controlada, pero conviviendo con su arritmia.

Conclusiones
La fibrilación auricular es la arritmia más común y el ritmo cardíaco final en muchos pacientes con cardiopatías. No es una arritmia maligna, pero tampoco se debe banalizar.
Existen diferentes formas de presentación y su diagnóstico requiere obtener un registro de electrocardiograma. La tecnología está favoreciendo su diagnóstico precoz.
Las causas son diversas y la sintomatología que puede producir varía mucho, incluso siendo asintomática en muchas personas. De hecho, muchas veces puede ser un hallazgo casual.
Dependiendo del tipo de presentación y del riesgo trombótico se optará por unas estrategias de tratamiento u otras. Nuestra fibrilación auricular no tiene que ser igual que la del vecino.
Por último, si quieres saber por qué comparé la fibrilación auricular con una suegra deberás leer mi libro. Y si has tenido conocimiento de esta arritmia me gustaría leerte en los comentarios.