Por qué no deberías ir a una consulta privada

Está bien este título porque yo trabajo en varias. Pero eso no quita que vea varios problemas intrínsecos en ir a una consulta privada. No porque me parezca mal quien vaya, ojo, sino por los motivos que nos empujan a ello.

Algunas personas tienen sanidad privada porque contratan seguros. El motivo principal es buscar una solución a las largas listas de espera de la sanidad pública.

Otras personas se decantan por utilizar estos servicios sin seguro, abonando los costes, por motivos de estatus socioeconómico, por tener otra opinión, porque les gusta un profesional, porque buscan una determinada técnica o por lo mismo que los anteriores.

En todo caso, creo que la saturación del sistema público no debería ser motivo, pero desgraciadamente lo es. Y la pandemia no ha hecho más que potenciar este trasvase de pacientes.

¿Y qué inconvenientes tienen las clínicas privadas? ¿De verdad es mejor la asistencia en ellas?

¿En qué casos puede ser interesante ir a la consulta privada?

Adelante con la lectura que en este artículo va a haber chicha.

A los seres humanos no nos gustan las colas. Las clínicas privadas lo saben, por eso ofrecen inmediatez. El problema es que muchas veces es lo único que ofrecen.

En teoría nuestro sistema público debería ser más que suficiente

Está claro, si estás leyendo esto en 2021 lo más probable es que hayas sufrido en tus carnes demoras, consultas anuladas, cambios de citas, retrasos diagnósticos, etc. La crisis sanitaria de la COVID no ha hecho más que profundizar una herida por la que nuestro sistema se estaba desangrando.

Aquí podríamos enumerar muchos problemas que tiene la sanidad pública. El primero la falta de personal, que además trabaja en precario durante años. Pocos recursos económicos, a veces porque se quiere gastar poco, pero a veces porque se gasta de más en cosas que no son útiles. Ineficiencias del propio sistema, es decir, se pierde dinero tontamente. Y así muchísimas más.

Pero no es el objeto del artículo. Quizá lo dejemos para otro. Si es que no me echan después de este.

Aquí solamente quiero dar mi opinión. Y es que los ciudadanos nos merecemos un sistema de salud público de calidad. No deberíamos estar obligados a echar mano de clínicas privadas. Solo porque no se quiera reconocer, por parte de nuestros políticos, que nuestro sistema lleva ya años naufragando. Como el Titanic, horas después de chocar con el iceberg.

Si se pensase a largo plazo y el dinero se invirtiese con sentido, tendríamos un sistema de salud eficiente, basado en la tecnología y no anclado todavía en el pasado. Lo peor es que ningún gobierno va a reconocer que nuestro sistema público, de seguir así, va camino de hundirse y desaparecer completamente. Cuando lo haga, ya será tarde y ya lo pagarán los de siempre.

En ese sentido yo he perdido un poco la esperanza en que la situación se enderece. De hecho pienso que a largo plazo la sanidad privada se acabará imponiendo. La pandemia no ha hecho más que acelerar este proceso.

Nuestro sistema público de salud va a la deriva y terminará hundido. De esto sigue sacando rendimiento la sanidad privada, que es el bote salvavidas de muchos pacientes desesperados

¿De verdad es mejor la asistencia en los centros privados?

Pues depende de la clínica, evidentemente. Muchas de ellas se limitan a ofrecer una única ventaja con respecto a la pública. Un tiempo de espera menor. Pero por contra, los profesionales son peores, los medios que tienen son peores y, en definitiva, salvo que tu problema sea leve, vas a tener que recurrir a la sanidad pública.

Por no hablar de los timos que son muchos de estos seguros. Puede que incluyan una parte, como son consultas, que pueden sacarte de un apuro. Pero muchas veces los servicios quirúrgicos, determinadas pruebas diagnósticas o procedimientos no están incluidos. Y es que eso, precisamente, es lo que marca la diferencia.

Luego está la accesibilidad. Si vives en una gran ciudad es probable que tengas amplia oferta de clínicas disponibles. Pero olvídate de tener servicio de urgencias de garantías y que funcione próximo a tu hogar si estás en una localidad pequeña. Sencillamente no es rentable.

Además, pagar no es garantía de que te vayan a atender mejor. Piensa simplemente en el médico que va a destajo, porque según que compañías cobra una ridiculez por cabeza. Así que muchas veces puede que hasta te vean más rápido que en la pública.

En definitiva, salvo sitios muy punteros y muy bien organizados, la sanidad pública le sigue ganando la partida en la mayoría de la geografía española.

Muchos cirujanos que trabajan en ambos sistemas te pueden contar que los medios con los que cuentan en la privada dejan mucho que desear en bastantes ocasiones

¿Cuándo puede ser interesante ir a una consulta privada?

Pues cuando estés buscando a un profesional concreto. Porque lo conozcas ya o tengas buenas referencias. Porque sea una eminencia o maneje un tratamiento o una técnica que te interesa. Ahí sí que te puede rentar pasar por caja para llegar a obtener sus servicios.

O bien, porque determinado tratamiento o técnica solamente se realice en un centro privado. Sin embargo, a igualdad de condiciones, si el tratamiento no es urgente, no te va a merecer la pena. Salvo que el problema de salud te genere un gran estrés o una merma importante en la calidad de vida. Y por eso no estés dispuesto a esperar.

En cualquier caso, creo que al menos en nuestro país, muy pocas veces se dan estos factores. El principal factor implicado es la accesibilidad rápida. Quiero que me vean ya, porque lo necesito. Esto, con los medios actuales, con una gestión eficiente, debería estar más que solventado por la sanidad pública.

Y por este motivo, muchos acaban en la sanidad privada. Pero creedme, muchos solamente ofrecen esto, servicio rápido, pero detrás, no hay nada más.

Si te gusta mucho el médico de la foto y solamente ofrece sus servicios en una clínica privada puede ser interesante pasar por caja

¿Qué inconvenientes le veo a ir a una consulta privada?

De forma general, que luego hay honrosas excepciones, se practica una medicina comercial, con un exceso de visitas y pruebas. El paciente entra en una especie de tablero de Monopoly en el que en cada casilla va sacándosele todo el jugo. Se solicitan visitas a otros especialistas, revisiones innecesarias, pruebas complementarias de todo tipo, analíticas, radiografías, TAC, etcétera.

Encima el pobre paciente tiene la falsa creencia de que le están viendo fenomenal. Pero esto no genera ningún beneficio. Salvo para la clínica. He visto en la consulta pacientes de este tipo, con serios problemas de hipocondría y una larga lista de diagnósticos. Ninguno relevante, pero estaba enormemente satisfecho con ellos, porque en la pública “nunca le habrían sacado esas cosas”. Pues nada, un abrazo.

Derivado de lo anterior, este tour sanitario conlleva otro peligro. Al ser visto semestral o anualmente por distintos médicos y con distintas pruebas se tiene una falsa sensación de seguridad. Sin embargo, estos chequeos no previenen enfermedades. Eso solamente lo logran los buenos hábitos. Y esta falsa seguridad del chequeo hace que se descuiden los pilares básicos.

No será el primero que tiene un infarto y dice: “pero si me ven todos los años”.

En la privada el objetivo es ir dando vueltas al tablero, desembolsando distintas pruebas y visitas a especialistas

Entonces, por qué no deberías ir a una consulta privada, aunque yo trabaje en una

Porque creo que la sanidad debe ser universal, un bien al servicio público. Por eso debemos esforzarnos profesionales y usuarios en defenderla. Nadie debería tener que ir a una consulta privada porque la pública no funcione correctamente.

Debemos ser críticos con nuestro sistema de salud pero también reconocer sus puntos fuertes. Frente a una sanidad privada que a veces se queda solamente en la cubierta, pero aporta poco valor.

Porque nuestra sanidad pública es lenta, pero en parte porque no se hace un uso adecuado por los usuarios. Por otra parte, porque su organización es ineficiente. Si se aplicase tecnología que ya existe y se tuviese una visión a largo plazo por parte de los gestores, y no a corto plazo, la privada se quedaría sin mercado. Estoy convencido.

La sanidad privada ofrece una accesibilidad más ágil, pero a veces, de manera lamentable se queda solamente en eso. En la velocidad. Muchas sonrisas y muchas pruebas no significan mejor asistencia. ¿Ah no? No.

Por último aclarar que lo primero que pienso, es que cada uno tiene derecho a hacer con su dinero lo que le salga de las narices. Faltaría más. Igual que yo tengo derecho a trabajar donde me paguen más.

Pero el fondo del asunto es que muchos de usuarios de estas clínicas, no irían si el sistema público estuviese más fuerte y ágil.

En fin, espero que tanto si estás de acuerdo, como si no, me dejes un comentario en esta entrada. Me gustará saber vuestras opiniones y experiencias.

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18 respuestas

  1. Después de leer su artículo, reflexiono en por qué la medicina privada tiene su cuota de mercado. Estoy de acuerdo que ofrecen inmediatez, una cita cercana, facilidad de realización de pruebas, pero también hay que ver que ello desemboca en diagnósticos más tempranos, sobre todo si hablamos en términos de prevención.
    Una vez hablando con un traumatólogo de la pública, me comentó, que había que ser muy «pirata» para trabajar en la privada.
    Cuando le pregunté el motivo por el que utilizaba esa expresión, me dijo que a veces, se realizaban intervenciones quirúrgicas no muy necesarias, con el fin de cobrar más a la compañía, sin embargo su sueldo en la pública, era el mismo tanto si operaba a 2 ó a 10 pacientes al mes.
    Me dejó ojiplática, y me comentó el caso de una epicondilitis. «Yo se que el proceso es fisio–>infiltración—>int.quirúrgica.
    Si me salto algún paso, gano yo.»
    Y pensé, ¿dónde está la profesionalidad? ¿La vocación (pensé para mí, altruista)…?
    Y me di cuenta que aunque todos amemos nuestro trabajo, es un modo de obtener dinero para vivir, cuanto más, mejor….
    Le agradezco los temas que toca en su blog, son muy interesantes.
    Gracias doc!
    Un saludo,
    Sara

    1. Esto da para mucho debate Sara, pero voy a intentar concretar. La vocación es un cuento, los sanitarios trabajan porque les pagan y porque se encuentran a gusto en su puesto de trabajo. En la pública si haces 1000 cobras 1000, si haces 2000 cobras 1000, si haces 3000 cobras 1000, y si haces 10 cobras 1000. En definitiva, no se premia ni la virtud ni se castiga el vicio.
      De ahí el trasvase de profesionales a la privada. Por otra parte, la salud es un tema muy delicado como para andar con mercadeos, pero es inevitable que una aseguradora o un hospital quiera ganar dinero. Entonces entre todo esto, está buscar el equilibrio entre ganar no solo dignamente, sino acorde a tu pericia, sin timar a nadie, y a ser posible, también, haciéndolo bien.

  2. Creo que un profesional tiene que ser ante todo eso , profesional y no juzgar a sus pacientes, a no ser que haya algún episodio de violencia física o verbal. Un paciente tiene el derecho a investigar sobre su salud, y lógicamente que no va a saber más que el médico que lo atiende que ha estudiado la carrera durante varios años pero igualmente creo que tanto paciente como médico deben formar un equipo de investigación, uno sabiendo los síntomas experimentados en su cuerpo y el otro con sus conocimientos científicos y tratando de llegar a un buen diagnóstico y a un saber hacer ético y creo que este último factor es algo imprescindible en un profesional de la salud, lo que le cuenta el paciente es algo privado, no debe ser ventilado a sus colegas, con comentarios o prejuicios sobre su persona . Además le medicina debe guiar pero finalmente el paciente elige y toma sus propias decisiones, salvo en casos extremos. La figura del médico como una figura de relieve social debe erradicarse, es importante que haya una buena relación entre el médico y el paciente, de lo contrario el camino a seguir para llevar a buen término una enfermedad tal vez fracase, la confianza con el profesional sanitario es muy importante y necesaria y si falla no siempre se debe a la responsabilidad del paciente.

    1. Fenomenal Ana porque estoy de acuerdo. Y no pretendo juzgar a ningún paciente. La relación médico-paciente no puede ser como hace 50 años. Yo mismo insisto en que la opinión debe ser consensuada, porque yo no soy padre de nadie. No obstante, matizo, hay ciertos pacientes en los que hay que modular el grado de paternalismo. Porque no todo el mundo tiene la misma capacidad de colaboración con su médico, bien sea por motivos económicos, educativos, por su personalidad, carácter, etc. La figura del médico como guía en el proceso de toma de decisiones es la medicina moderna. Eso por un lado.
      Por otra parte, que cada uno debe elegir su mejor opción y ser libre, por supuesto. Si de mi texto se ha entendido lo contrario no era la intención.
      Y por último, la responsabilidad del éxito o el fracaso terapéutico siempre será compartida por ambos, aunque no podemos olvidar otros factores externos al médico y a su paciente, que también influyen en los resultados. Por ejemplo, carencias del sistema que no dependen del profesional, o factores ajenos al paciente que hacen que la terapéutica falle, como entorno social, familiar, laboral, etc. Gracias por tu aporte.

  3. Estoy totalmente de acuerdo con sus razonamientos, y comparto totalmente sus conclusiones. Soy usuario de sanidad privada, con cuota pagada porque no soy funcionario de MUFACE. Y reconozco que no tienen por qué ser mejores médicos los de la privada que de la pública, pero es que, en distintas especialidades, son los mismos, que como Vd. prestan sus servicios en ambos sistemas. Y esa si es una ventaja, porque se une a la menor espera de atención , que no es poco, el hecho de ser atendido en consulta o intervenido quirúrgicamente por el mismo facultativo que lo hubiera hecho en la pública. Yo mismo he sido intervenido dos veces en hospital privado por los dos mismos especialistas ( urólogo y cirugía general ) que hubiera elegido en la pública. Vd. atendió a mi esposa en el hospital del SES, con gran satisfacción por nuestra parte. Sin embargo probablemente me atienda pronto a mí en la privada por cuestión de tiempo de espera.
    Pero lo que es incuestionable, es la conclusión de que la sanidad pública debería ser suficientemente eficiente como para no tener justificación la existencia de la privada.
    Muchas gracias por sus entradas tan didácticas, que sigo con mucho interés. Saludos cordiales.

    1. Perfectamente subrayada la idea fundamental. De ser «la mejor sanidad del mundo» como la llaman los políticos, no habría cabida en el sistema para una alternativa privada. Porque no tendría pacientes. Algo estamos haciendo mal cuando está habiendo un trasvase de profesionales y pacientes, cada vez más acusado, y potenciado por la pandemia, de una sanidad a otra. Muchas gracias por tu aporte Ramón.

  4. Cierto es que en ocasiones yo he recurrido a la privada precisamente porque en la pública no se podía concretar lo que me pasaba, así que decidí hacerme una prueba de esfuerzo un ecocardio y un holter para ver si se podía saber que puñetas pasaba por ahí dentro de vez en cuando y aunque fui en varias ocasiones a la pública e incluso a urgencias nunca le dieron mayor importancia a lo que yo les comentaba, pero siendo deportista de toda la vida y nunca o muy pocas veces haber experimentado tales sensaciones fue en la privada y una cardióloga deportiva la que dio con el diagnóstico , extrasístoles de baja densidad(9 en un holter de 24 H), dándome libertad para hacer de nuevo ejercicio sin problema porque al parecer no revisten importancia, así que en mi caso concreto si que tengo q echar un capote a la privada porque me solventó la duda de si lo que me estaba pasando era grave, y aunque a veces me siguen jorobando gracias al diagnóstico puedo seguir más o menos como antes sabiendo que en principio no son graves, un saludo y gran artículo como siempre.

    1. Hola José María. Lo primero es que si al final te sirvió para quitarte ansiedad y retomar tu actividad física, bravo. Pero como crítica hacia el sistema se me ocurre que quizás, con más tiempo, más comunicación y más información se podrían haber resuelto esas dudas, incluso sin necesidad de esas pruebas que mencionas. Aquí en mi humilde opinión, más que las pruebas, fue la autoridad de la persona que te vio la que te impulsó de nuevo a la práctica deportiva. Un saludo y gracias por pasarte a comentar.

  5. Buenas tardes Don Benito.Me ha gustado mucho el articulo ,está muy bien escrito y pone los puntos sobre las íes .Por mi parte tenia dudas acerca del tema y en mi humilde opinión si tenía claro que en la pública cuentan con más experiencia y profesionalidad aparte de más tecnología pero las largas listas de espera son un desgaste para el pobre paciente nunca mejor dicho….Aqui en la isla donde vivo tienes que entrar por urgencias para pasar la ITV y que te hagan las pruebas pertinentes y tienes que estar bastante malito… así que …salud divino tesoro…En mi familia los casos importantes han sido tratados en la pública fuera de la isla,que este es otro tema… ya que según sea el caso nos mandan a Palma de Mallorca y allí si es verdad que hay más calidad. En fin Don Carlos gracias de nuevo por su artículo y me despido deseándole mucha salud.Hasta la próxima .

    1. Buenas noches Ana. A mí me encanta polemizar y escribir sobre estos temas porque parece que los médicos tenemos que ser muy neutros en según que opiniones y no posicionarnos. Y yo soy una persona de carne y hueso y como tal tengo mis opiniones sobre diversos temas. Aquí básicamente quería compartir con vosotros 3 ideas fundamentales:
      Primero, que la sanidad pública no es la mejor sanidad del mundo como están cansados de decirnos, ya que a la vista está que la gente se busca la vida como puede en la privada.
      Segundo, que la ética brilla por su ausencia entre aseguradoras, compañías, mutuas y demás. Ya que publicitan sus servicios como si fuera el menú del día más que si fueran servicios sanitarios.
      Y tercero, que yo trabajo en esto porque me gusta, pero fundamentalmente para comer todos los días, ya que he intentado comer vocación, y eso no quita el hambre ni paga los zapatos de los niños. Por eso, intento buscarme la vida también en la consulta privada, porque creo que todos tenemos derecho a prosperar, siempre que sea de forma honrada y fruto de nuestro trabajo. Pero eso no quita que mi visión siga siendo que el sistema sanitario debe ser equitativo (para todos igual), eficiente (porque los recursos son limitados) y de calidad (porque nosotros lo valemos).
      Mis mejores deseos para ti también. Un saludo

  6. Nunca he podido entender como algo tan necesario para un paciente como es una so nrisa, una explicación sencilla por parte del doctor, una broma de una enfermera o enfermero, cualquier muestra de cariño, etc. no sé exige a rajatabla tanto en la pública donde las excepciones menudean como en la privada donde tampoco abundan demasiado. Demasiados dioses, sobre todo en los cirujanos. Ojalá esté errado.

    1. Qué buen comentario Alfredo. Parece que hay gente que le cuesta esbozar una sonrisa o empatizar con el paciente. Hay otros que piensan que para ser profesional o transmitir más rigor, tienes que ser altanero, o por qué no decirlo, engreído y distante. Yo creo que al margen de los conocimientos, que hay que tenerlos, hace mucho la comunicación. Si esta es fluida todo va mucho mejor. Y para lograrlo, el buen humor, el buen rollo, tener empatía, es fundamental.
      Un saludo

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