Una microbiota sana cuida tu corazón porque hay una relación estrecha entre la población de bacterias de nuestro organismo y nuestra salud cardiovascular. Algo así como: dime qué bichos tienes en las tripas y te diré cómo está tu corazón.
La microbiota, o sea, el conjunto de microorganismos que habita en nuestro cuerpo, está de moda. Ha emergido como un área fascinante y de creciente interés por su impacto en la salud cardiovascular (ver estudio).
Se ha evidenciado su impacto sobre diversas patologías como la depresión, la ansiedad, enfermedades autoinmunes, neurodegenerativas, etc. incluyendo las enfermedades cardiovasculares.
En este artículo te explico a qué llamamos microbiota, con un enfoque especial en cómo la alimentación influye en su composición y cómo podemos favorecerla.
Si quieres saber cómo una microbiota sana cuida tu corazón no te pierdas el artículo siguiente.

¿A qué llamamos microbiota?
La microbiota la componen billones de microorganismos, fundamentalmente bacterias, que residen en nuestro cuerpo, siendo el intestino su principal ecosistema.
Cada uno de estos bichitos microscópicos trabajan sobre la digestión de los alimentos y como los asimilamos. También en la regulación del sistema inmunológico y en la salud cardiovascular. Por eso una microbiota sana cuida tu corazón.
Se estima que el microbioma humano está compuesto por más de 1000 especies diferentes de bacterias. Su composición puede tener un impacto significativo en nuestra salud general.
Al hablar de microbiota nos referimos generalmente a tres tipos:
La microbiota intestinal es la más estudiada de todas. Abarca la diversidad y la población de microorganismos que habitan en el tracto digestivo, que es crucial para nuestra salud digestiva y metabólica.
En segundo lugar está la microbiota cutánea. Tiene efecto en la inmunidad de la piel humana y fabrica una barrera protectora frente a posibles patógenos.
Por último, tenemos la microbiota oral que incluye los microorganismos presentes en la cavidad bucal. Esta influye no solo en la salud dental, sino también en la salud sistémica.

¿Cómo influye la alimentación sobre la microbiota intestinal?
La alimentación es uno de los factores más influyentes que determinan la composición y diversidad de la microbiota en nuestro organismo. Una dieta rica en fibra, frutas, verduras, legumbres y granos enteros favorece la creación de un microbioma saludable.
Por el contrario, una dieta alta en grasas saturadas y azúcares simples puede conducir a un estado conocido como disbiosis. La disbiosis es un desequilibrio en la microbiota que puede tener consecuencias perjudiciales para la salud.
Cuando hacemos una dieta con alto contenido en fibra no solo incrementamos la diversidad microbiana, sino que también promovemos el crecimiento de bacterias beneficiosas.
Por el contrario abusar de grasas saturadas y azúcares favorece la disbiosis. Los edulcorantes, conservantes y otras sustancias presentes en los alimentos ultraprocesados alteran la composición de nuestra microbiota.

Efectos de la dieta rica en fibra sobre la microbiota
La fibra soluble está presente en la avena, legumbres, manzana, cítricos y zanahorias. Este tipo de fibra contribuye a la formación de geles en nuestro intestino que regulan la absorción de azúcar y pueden reducir nuestro colesterol.
La fibra insoluble facilita nuestro tránsito intestinal, ya que se empapa de agua y aumenta el volumen de las heces. Hablamos de granos enteros, nueces, semillas, piel de frutas y verduras.
Los bifidobacterium son una familia que al fermentar las fibras producen ácidos grasos de cadena corta. Estos beneficiosos para la salud intestinal y cardiovascular como veremos.
Los lactobacilos fermentan azúcares y producen ácido láctico. Esto equilibra el ecosistema intestinal y combate la proliferación de otros microorganismos patógenos.
Otras especies como Roseburia también favorece estos ácidos grasos de cadena corta. Faecalibacterium prausnitzii tiene efectos antiinflamatorios en el intestino siendo un marcador de buena salud intestinal. Akkermania muciniphila muestra beneficios potenciales sobre la obesidad y la diabetes.

Dieta con alto contenido en grasas y azúcares
Este patrón alimenticio suele asociarse con una disminución de la diversidad microbiana. Cuando nuestra dieta es pobre en fibra aumenta la ratio Firmicutes sobre Bacteroidetes. Generalmente esta relación se asocia con un riesgo incrementado de obesidad.
El aumento de bacterias patógenas en nuestro intestino delgado incrementa la producción de sustancias proinflamatorias, como los lipopolisacáridos. Estos compuestos pueden pasar la barrera intestinal y se asocian con la resistencia a la insulina, inflamación sistémica, obesidad y diabetes.
Uno de los productos relacionados con mayor riesgo de aterosclerosis, infartos y eventos cardiovasculares es la TMAO (Trimetilamina-N-óxido). Este compuesto deriva de la metabolización de la colina y la lecitina, cuando digerimos alimentos como la carne roja, pescado, huevos y lácteos. La TMAO se ha relacionado con daño endotelial, hipertensión arterial, diabetes e inflamación sistémica.
Los indoles y escatoles producidos por la fermentación de proteínas se han asociado al cáncer colorrectal. Además la microbiota tiene un papel en la síntesis de ácidos biliares secundarios. Esta alteración de jugos biliares influye en como se regulan en sangre niveles de glucosa y colesterol.

Una microbiota sana cuida tu corazón
Cuando es equilibrada y diversa contribuye a numerosos aspectos de la salud humana, en particular en términos de prevención de enfermedades cardiovasculares.
La microbiota intestinal saludable puede proporcionar múltiples beneficios, tales como:
- Mejora de la digestión: Facilita la descomposición y absorción de nutrientes, mejorando así el aprovechamiento de los alimentos que consumimos.
- Fortalecimiento del sistema inmunológico: Ayuda a regular la respuesta inmunitaria y a prevenir infecciones al fomentar la producción de anticuerpos y células inmunitarias esenciales.
- Regulación del metabolismo: Tiene un papel crucial en la homeostasis de la glucosa, el colesterol y el manejo del peso corporal. Estos son factores críticos para mantener la salud cardiovascular.
- Producción de metabolitos beneficiosos: Algunas bacterias intestinales fermentan fibra y producen ácidos grasos de cadena corta (AGCC), como el butirato. Tienen efectos antiinflamatorios y protectores sobre el endotelio vascular, contribuyendo así a la salud del sistema cardiovascular.

¿Qué pasa si tenemos mala microbiota?
La disbiosis, o el desequilibrio en la microbiota intestinal, se asocia con una serie de problemas de salud. Esto incluye un incremento en el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Los posibles efectos negativos de una microbiota no saludable incluyen:
- Inflamación crónica: La disbiosis puede fomentar la inflamación sistémica en el cuerpo mediante la liberación de LPL (lipopolisacáridos). Estos lipopolisacáridos escapan del intestino e incendian nuestro sistema inmune. Son como señales para activar a nuestras células defensivas y provocar un estado pro inflamatorio sistémico. Esto es un factor de riesgo decisivo para desarrollo de aterosclerosis y otras enfermedades.
- Metabolismo alterado: Algunas especies bacterianas tienen un papel en el metabolismo de la colina y la L-carnitina, produciendo TMA. Esta TMA se oxida en el hígado produciendo TMAO. Este compuesto se ha relacionado con el aumento de la rigidez arterial y el riesgo cardiovascular. Los probióticos que favorecen una microbiota sana reducen los niveles de TMAO.
- Aumento del colesterol: una microbiota alterada puede influir negativamente en el metabolismo lipídico. Incrementaría nuestros niveles de LDL y reduciría los de HDL. La suplementación con probióticos podría mejorar nuestro perfil lipídico.
- Alteraciones en la presión arterial: La disbiosis puede favorecer la producción de TMAO como hemos dicho, que se ha vinculado con el desarrollo de hipertensión arterial.

Conclusiones
Una microbiota sana cuida tu corazón porque previene la inflamación sistémica. Además regula nuestros niveles sanguíneos de colesterol, puede controlar nuestro peso corporal y evitar el desarrollo de hipertensión arterial.
Por el contrario, la disbiosis puede ser un factor de riesgo significativo para el desarrollo de problemas cardiovasculares. Se han encontrado diversos mecanismos que incluyen la inflamación crónica y alteraciones metabólicas.
Para mantener una microbiota saludable es fundamental adoptar hábitos alimenticios adecuados que incluyan la ingesta regular de alimentos ricos en fibra.
La actividad física y un adecuado control del estrés también pueden mejorar nuestra microbiota. Es posible que los probióticos comiencen a usarse como terapias para prevenir ciertas enfermedades como la obesidad y la hipertensión.
Por tu parte, ¿conocías el concepto de microbiota? Déjame tu respuesta en comentarios.