¿Para qué sirve hacerse una prueba de esfuerzo?

La prueba de esfuerzo en cardiología también se conoce con el nombre de ergometría, test de esfuerzo o electrocardiograma de esfuerzo. En internet puedes encontrar en qué consiste o cómo se realiza. No obstante, creo que hay mucha confusión cuando se habla de para qué sirve hacerse una prueba de esfuerzo.

Por eso en este artículo voy a comentar brevemente en qué consiste el test de esfuerzo convencional.

También voy a contar en qué personas puede ser útil y qué limitaciones puede haber, ya que en mi opinión las expectativas que tiene mucha gente de la prueba son demasiado altas.

Creo que no debería enfocarse como un seguro de vida y a veces es así. Otras veces se persigue más un interés comercial que otra cosa.

No te pierdas mi opinión sobre ello en este artículo.

¿De qué va la prueba de esfuerzo?

Las más convencionales se realizan en una cinta de correr. Hay distintos protocolos, pero el más utilizado lleva a cabo una serie de etapas de menor a mayor intensidad. Cada etapa aumenta la velocidad y la pendiente de la cinta.

Se colocan unos electrodos para llevar registro simultáneo de electrocardiograma. Además, cada cierto tiempo, se hacen tomas de la tensión arterial con un manguito de presión. La prueba se para cuando se alcanza el esfuerzo máximo.

Aquí aparezco muy concentrado haciendo un test de esfuerzo

Al final, lo que se pretende es registrar los cambios que se producen durante el ejercicio físico en nuestro organismo. Por ejemplo, a medida que se incrementa la carga de ejercicio lo hace la frecuencia con la que respiramos, nuestro corazón va latiendo más deprisa y sube la tensión.

Con todos esos datos se elabora un informe. Pueden surgir circunstancias que obligan a detenerla antes, porque la persona se encuentre mal, se den determinadas arritmias, mucha fatiga, no sea capaz de adaptarse al ritmo, se maree, etc.

¿Para qué sirve hacerse una prueba de esfuerzo?

Fundamentalmente las pruebas de esfuerzo miden nuestra capacidad de ejercicio.

Es decir, vamos a diferenciar entre personas que tienen una buena capacidad física y otras que no. Entre las que no, la prueba puede también orientar el porqué.

Tenemos que saber que no solamente es posible, sino que es frecuente que podamos completar un protocolo de test de esfuerzo incluso teniendo una cardiopatía.

Y también que si tenemos una mala forma física podemos no completar el test y que nuestro corazón se encuentre perfectamente.

Siempre que queramos comprobar como es el rendimiento del corazón en condiciones de esfuerzo nos va a ser útil. Cuando yo veo el electrocardiograma o ecocardiograma de un paciente que me consulta porque se fatiga o porque le duele el pecho con el esfuerzo siempre digo lo mismo:

“Lo que estoy haciendo es como si revisase esta habitación. Abro la puerta y veo las paredes que están bien. La luz se enciende y se apaga. Pero si quiero ver si hay alguna cañería obstruida tengo que abrir los grifos”.

La principal indicación del test de esfuerzo sigue siendo el estudio del dolor torácico

Entonces, la prueba de esfuerzo va a ser sobre todo útil en los siguientes supuestos:

  1. Personas que tienen síntomas con el ejercicio físico, bien sea fatiga, palpitaciones o dolor en el pecho, que orienten a una enfermedad cardíaca. Queremos conocer su riesgo.
  2. Cuando tenemos dolor en el pecho de unas determinadas características y sospechamos que es coronario. Es decir, por una obstrucción en una arteria coronaria.
  3. Para seguimiento de personas ya diagnosticadas de falta de riego en el corazón. Porque han sufrido un infarto, o se han operado mediante bypass, se han intervenido con stents, etc. Puede que queramos ver el efecto de un tratamiento.
  4. Para el estudio de algunas enfermedades cardíacas que provocan arritmias con el esfuerzo como son miocardiopatías y canalopatías. En pacientes con patologías de las válvulas para decidir si se intervienen.
  5. Si queremos estimar la capacidad física que tiene una persona para saber si es apta para someterse a una intervención, si cumple criterios para operarse de una válvula. O necesitamos estimarla para un informe sobre su estado de salud.
  6. Si sospechamos ciertas arritmias en las que las pulsaciones no suben lo suficiente cuando se hace algún ejercicio (caminar, coger pesos, acelerar el paso).

¿Qué limitaciones tiene?

Como ya he dicho la prueba de esfuerzo no es la panacea. Tiene una serie de inconvenientes:

El primero es que necesitamos una forma física mínima para realizarla. No vale para todos los públicos. Personas con poca agilidad o que no se adapten bien a la cinta no pueden hacerla. Ahí también se incluyen personas con problemas en las piernas, problemas respiratorios, etc.

La principal limitación de la prueba de esfuerzo son los problemas de movilidad para hacer el protocolo

Cuando en el electrocardiograma hay alteraciones de base como bloqueos de rama, puede ser difícil interpretar los resultados.

La prueba de esfuerzo además tiene una sensibilidad y especificidad del 70% más o menos.

Esto quiere decir que está sujeta a fallos diagnósticos como otras pruebas complementarias. El que afine más o menos depende de muchas variables: los síntomas que cuente, los factores de riesgo cardiovascular que tenga, la edad, el desempeño haciendo la prueba, la calidad del registro de electrocardiograma, etc.

Entonces por sus limitaciones debemos tener muy claro por qué la hacemos y a quién se la hacemos porque de forma indiscriminada no va a tener valor.

¿Por qué la prueba de esfuerzo no es un seguro de vida?

Si lo que estamos buscando es si la persona tiene algún problema de riego en el corazón por obstrucciones coronarias nos encontramos que puede fallar en un 30% como hemos dicho.

Pero se ha popularizado la realización de este test a personas sanas como parte de un chequeo antes de participar en un deporte o hacer actividad física.

Y precisamente en ellos es dónde esta prueba puede tener menos valor. Así que muchas veces vienen a la consulta personas sanas que no se notan nada. Además hacen deporte o tienen pensado hacerlo y me preguntan para qué sirve la prueba de esfuerzo.

Las pruebas de esfuerzo no predicen el futuro ni descartan definitivamente eventos adversos

Yo les digo entonces que en su caso, sirve para cobrársela a su seguro si lo tienen. O si no lo tienen para gastarse el dinero. Algunos me miran estupefactos pero es así.

¿Para qué sirve hacerse una prueba de esfuerzo si no tenemos síntomas durante el ejercicio ni ninguna patología? Pues para poco.

Un reconocimiento médico antes de una práctica deportiva debería incluir:

  • Una buena historia dónde se recojan antecedentes, se registren posibles factores de riesgo cardiovascular, grado de actividad física, qué deporte se va a hacer, frecuencia, etc.
  • Exploración física, no recogiendo solamente presión arterial sino también atendiendo a ruidos cardíacos y soplos. Además de los pulsos, la auscultación pulmonar, una inspección de como estamos a nivel muscular, articular, etc.
  • Electrocardiograma basal para detectar posibles alteraciones.
  • Analítica para ver si hay alguna alteración del colesterol, anemia, hormonas tiroideas, etc.

Si tras todo lo anterior lo consideramos oportuno, podemos completar el estudio con pruebas de imagen como el ecocardiograma, angioTAC coronario, etc. o una prueba de esfuerzo. Pero este tipo de estudios son de segunda línea.

Conclusiones y aclaraciones

En este artículo me estoy refiriendo a la prueba de esfuerzo convencional que no mide gases. Esta otra prueba se conoce como ergoespirometría y hablaré de ella más adelante.

Además siempre me refiero a la prueba de esfuerzo con intención clínica. Esto quiere decir, que el objetivo es discriminar si los síntomas que nos cuentan son debidos a una enfermedad del corazón o no.

Las pruebas de esfuerzo con intención funcional, para orientar entrenamiento al deportista son otra cosa bien distinta.

Si una persona sana quiere empezar a hacer deporte con algunos añitos y se plantea venir a consulta a preguntar para qué sirve hacerse una prueba de esfuerzo le diré que no vale de mucho.

Esperar a hacerse una prueba de esfuerzo no es necesario en personas sanas que quieren comenzar con actividad física, así que ¡a por ello!

En ese caso es mejor que comience cuanto antes, de forma progresiva y observando las señales de su cuerpo. Pero esperar a hacerse “un chequeo” es una demora innecesaria de algo tan beneficioso como es la actividad física.

Si haciendo actividad física tienes sensaciones extrañas como opresión al pecho, falta de aire, desvanecimientos, etc. Es posible que necesites valoración cardiológica preferente y que en ese caso consideremos, entre otros estudios, la prueba de esfuerzo.

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2 respuestas

  1. No se si estoy del todo de acuerdo.En una revision rutinaria por HTA en cardiologia,le consulte si despues de 2 años sin poder hacer ejercicio,posria hacer un curso de natacion,para «comprometerme».Me hizo una ergometria y oh,sorpresa.Algo no le gusto..Y se me hizo kn cateterismo.Resultado un stent en la coronaria derecha por un pequeño aplastamiento de la misma.Hallazgo casual y sinsintomas previos.Solo la HTA y situaciones de cansancio mas o menos segun esfuerzo que yo atribuia a que me estoy haciendo mayor.Mas de 60 años.

    1. Ilustra perfectamente el punto ya que el proceso de toma de decisiones en cardiología es tremendamente complejo.
      En mi opinión para pedir la ergometría tenía que tener algún dato más a parte de la hipertensión y que llevase dos años parada. Algún motivo más habría.
      Un hallazgo casual de lesión coronaria no justifica ningún intervencionismo, salvo que «ese aplastamiento» diese problemas o que se viese que provocaba isquemia en una prueba específica. Un saludo.

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