Ventajas de los anticoagulantes de acción directa

¿Sabías que hay un millón de personas anticoaguladas aproximadamente en España? En este artículo vamos a hablar de las ventajas de los anticoagulantes de acción directa.

De este millón de personas, 9 de cada 10 toman estos venenos porque tienen una arritmia llamada fibrilación auricular. Arritmia que es grave, porque multiplica por 5 veces el riesgo de tener un ictus cerebral.

A alguno le sonará como anticoagulante el Sintrom®. Eso que dicen que se toma para poner la sangre más líquida. Sin-trom, sin-trombo, me imagino que sería el sentido del nombre.

Sus usos no tienen nada que ver con los del Adiro®. El Adiro® es el equivalente a la aspirina infantil que nuestros padres nos daban cada vez que decíamos ay.

Ese Adiro® sirve también para evitar trombosis, de ahí la confusión.

La fibrilación auricular causa el 35% de los ictus cerebrales y el tratamiento no es Adiro® sino tomar anticoagulantes como el Sintrom®

Pero no vale para nada cuando tenemos una fibrilación auricular. En ese caso solamente podemos tomar anticoagulantes como el Sintrom® o como los anticoagulantes de acción directa.

A pesar de las ventajas de los anticoagulantes de acción directa, que han surgido más recientemente que el tradicional Sintrom®, el tratamiento anticoagulante en general conlleva un problema fundamental: los sangrados

Los anticoagulantes tienen utilidad médica pero una de sus utilidades principales era la de exterminar plagas. O sea, que empezaron usándose como matarratas.

¿Cómo funciona el Sintrom®?

Su nombre genérico es acenocumarol. Pertenece a la familia de los dicumarínicos.

Los dicumarínicos son una familia de pastillas que impiden la formación de vitamina K. Se llama K porque viene de “koagulering”, coagulación en danés. Descubierta en 1935 por el danés Henrik Dam.

La vitamina K la tomamos en la dieta en vegetales de hoja verde, la soja y carnes y quesos fermentados.

Es necesaria para que se fabriquen los factores de la coagulación de la sangre, II, VII, X y IX. Por eso, su principal función es evitar las hemorragias. Los anticoagulantes dicumarínicos como el Sintrom® la bloquean, para que se produzcan menos estos factores.

En consecuencia la sangre forma trombos más lentamente, está “menos coagulada” o más líquida como dice la gente.

Los anticoagulantes por su mecanismo de acción favorecen las hemorragias

Sin embargo, el Sintrom® tiene una serie de inconvenientes que hacen que esté siendo desplazado por otros anticoagulantes más modernos.

Inconvenientes del Sintrom®

Tiene un efecto anticoagulante que tiene que estar dentro de un rango.

Como en las 7 y media. Si te pasas pierdes, y si no llegas también. En este caso concreto si te pasas de rango te desangras y si te quedas corto, pues es como si no lo estuvieses tomando.

Varía su efecto con ciertos alimentos y medicamentos. La lista de alimentos “prohibidos” para los “sintroneros” incluye vegetales de hoja verde como la acelga, brócoli, berros, etc. Además del alcohol, las carnes procesadas, o también las castañas.

El brócoli es un ejemplo de alimento rico en vitamina K que puede alterar los niveles de actividad de los anticoagulantes dicumarínicos.

Estos alimentos pueden alterar sus niveles.

Por eso se aconseja tomar siempre a la misma hora, no variar excesivamente la dieta y antes de introducir algún alimento, si tenemos duda, mejor buscarlo. Internet está lleno de listas de alimentos.

Como fluctúa se debe medir su actividad periódicamente para ajustar la dosis. Eso quiere decir que los “sintroneros” necesitan controles periódicos. Si el control está bien no pasa nada, si no, hay que ajustar la dosis al alza o a la baja. Además de investigar qué falla.

Además como todos los anticoagulantes aumenta el riesgo de tener sangrados. Es lógico, es un anticoagulante. Lo tomamos para evitar que la sangre se apelotone y forme trombosis.

Pero principalmente nos importan las hemorragias cerebrales. Porque son las más graves. Que te sangre la barba afeitándote no es excesivamente importante si te vas a evitar un ictus.

Pero un sangrado dentro del coco es grave.

Ventajas de los anticoagulantes de acción directa

Se llaman de acción directa, porque actúan directamente sobre los factores de la coagulación. No dependen de la vitamina K. O sea, que te puedes hartar a brócoli. Si te gusta.

Se llaman dabigatrán, apixabán, edoxabán y rivaroxabán.

La ventaja principal es que reducen a la mitad el riesgo de hemorragia cerebral. Ese motivo ya pesa suficiente para que los cardiólogos los elijamos en vez del Sintrom®.

La principal ventaja de los anticoagulantes de acción directa es que reducen los sangrados intracraneales. La peor complicación del que toma anticoagulantes

Pero es que además no tienen tantos altibajos con los alimentos y son más estables. Al ser estables son a dosis fija. No hay que ir subiendo o bajando. Y no necesitan controles.

Además tienen antídoto para poder anular el efecto en caso de cirugía o de que la persona tenga un accidente. El Sintrom® no tiene antídoto. Solamente podemos administrar vitamina K, que tarda tiempo en funcionar. O reponer los factores de la coagulación.

La pega es que son más caros. Más caro el tratamiento, pero a largo plazo reducen costes.

Otro inconveniente es que no están aprobados si se tienen puestas prótesis de metal en las válvulas cardíacas. Aunque esto se está evaluando. Tampoco puede tomarlos el que tenga una estenosis mitral reumática. Un tipo concreto de afectación valvular.

Cuando en el corazón hay una válvula mecánica o una estenosis mitral no pueden usarse, aunque esto se está revisando

A pesar de las ventajas de los anticoagulantes de acción directa ¿por qué cuesta ponerlos?

En nuestro país son medicamentos para los que hace falta visado.

Un visado es un trámite administrativo que hay que cumplir antes de mandarle este medicamento a un paciente. Es una traba para disuadir de la prescripción, a pesar de las ventajas.

Y los requisitos del visado no están escritos en base a criterios científicos. Sino más bien criterios para intentar que pocos pacientes los cumplan y poder reducir el número de cajas que se recetan.

Se requieren una serie de condiciones para que se conceda el visado

Para más inri cada comunidad autónoma tiene un visado por lo que un paciente de Burgos puede no acceder al tratamiento y si fuese de Álava puede que sí.

El precio parece ser la principal pega. Pero es que estos fármacos a medio-largo plazo demuestran reducir costes.

Porque hay menos sangrados, porque los pacientes dan menos vueltas con los controles, porque se evitan ingresos por ictus, por sangrados intracraneales, etcétera.

En este sentido las asociaciones de pacientes llevan pidiendo muchos años la retirada del visado.

Y las sociedades científicas también. Y es justificado. Si echamos un vistazo a otros países de nuestro entorno vemos que se prescriben más de estos nuevos anticoagulantes que en España.

¿Hay alternativas a tomar anticoagulantes?

Pues sí. Cuando una persona no quiere tomar anticoagulantes o ha tenido sangrados importantes con ellos hay otras soluciones.

Una de ellas es no hacer nada. Es muy poco recomendable, porque el riesgo de tener ictus por la fibrilación auricular sigue ahí, creciendo año a año, ya que aumenta con la edad.

Se puede tomar antiagregantes, como el Adiro®. Esta es peor alternativa incluso que no tomar nada. El Adiro® no protege frente al ictus de la fibrilación auricular y encima tiene mayor riesgo de sangrados digestivos. Para eso mejor quedarse quieto.

La tercera posibilidad es corregir si se puede la causa del sangrado. Por ejemplo, si tienes un sangrado digestivo tomando estos medicamentos, se debería averiguar si la causa del sangrado se puede tratar.

Una vez corregida la causa de sangrado, podríamos reiniciar anticoagulantes.

La cuarta posibilidad cuando no se puede nada de lo anterior es colocar un dispositivo. Un aparato que sella una parte de la aurícula, la orejuela izquierda. Para evitar que se formen en su interior trombos.

Esta última posibilidad parece igual de segura y efectiva al menos, como los anticoagulantes.

En definitiva, si tenemos una fibrilación auricular, lo mejor es anticoagulación en cuanto esté indicado. Y si es posible que no sea Sintrom®. Por las ventajas que ofrecen, mejor que sean anticoagulantes de acción directa.

Si te ha gustado este artículo y no quieres perderte los próximos, así como otras novedades, puedes suscribirte aquí a mi lista de correo

Comparte este artículo

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on email
Share on whatsapp

4 respuestas

    1. Hola Margarita. Se llaman anticoagulantes de acción directa porque no actúan por la vía de la vitamina K. De ahí que no se alteren por ciertos alimentos ni con la toma de medicamentos. Actualmente en el mercado hay 4 fármacos comercializados. Dos de ellos se toman dos veces al día, Dabigatrán y Apixabán. Otros dos se toman solamente una vez al día, Rivaroxabán y Edoxabán. Los 4 de momento precisan visado y solamente están indicados en fibrilación auricular no valvular, es decir, cuando no tenemos prótesis mecánicas ni una alteración de la válvula mitral llamada estenosis mitral, moderada o grave, en la leve se podría.

    1. Apixabán se toma dos veces al día y rivaroxabán una vez. Se puede pensar que la posología más sencilla va mejor en mayores pero no es algo que tenga especial relevancia en la práctica. En los registros que hay en vida real, en los subgrupos por encima de 80 años, parece haber evidencia favorable a apixabán.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ya casi estamos...

Introduce tu nombre y correo electrónico para que pueda enviarte la guía gratis

PABLO GARCÍA GARCÍA es el Responsable del tratamiento de los datos personales del usuario y le informa de que estos datos se tratarán de conformidad con lo dispuesto en el Reglamento (UE) 2016/679, de 27 de abril (GDPR), y la Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre (LOPDGDD), por lo que se le facilita la siguiente información del tratamiento:
Fines y legitimación del tratamiento: suscripción al blog informativo (por consentimiento del interesado, art. 6.1.a GDPR).
Criterios de conservación de los datos: se conservarán durante no más tiempo del necesario para mantener la suscripción al blog.
Comunicación de los datos: no se comunicarán los datos a terceros, salvo obligación legal.
Derechos que asisten al usuario: derecho a retirar el consentimiento en cualquier momento. Derecho de acceso, rectificación, portabilidad y supresión de sus datos, y de limitación u oposición a su tratamiento. Derecho a presentar una reclamación ante la Autoridad de control (www.aepd.es) si considera que el tratamiento no se ajusta a la normativa vigente.
Datos de contacto para ejercer sus derechos: info@cardiodonbenito.com.

Hola, bienvenid@ ¿puedo ayudarte?

Descarga gratis mi guía para pacientes sobre síntomas y signos en Cardiología y resuelve las dudas más frecuentes que me suelen consultar.

PABLO GARCÍA GARCÍA es el Responsable del tratamiento de los datos personales del usuario y le informa de que estos datos se tratarán de conformidad con lo dispuesto en el Reglamento (UE) 2016/679, de 27 de abril (GDPR), y la Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre (LOPDGDD), por lo que se le facilita la siguiente información del tratamiento:
Fines y legitimación del tratamiento: suscripción al blog informativo (por consentimiento del interesado, art. 6.1.a GDPR).
Criterios de conservación de los datos: se conservarán durante no más tiempo del necesario para mantener la suscripción al blog.
Comunicación de los datos: no se comunicarán los datos a terceros, salvo obligación legal.
Derechos que asisten al usuario: derecho a retirar el consentimiento en cualquier momento. Derecho de acceso, rectificación, portabilidad y supresión de sus datos, y de limitación u oposición a su tratamiento. Derecho a presentar una reclamación ante la Autoridad de control (www.aepd.es) si considera que el tratamiento no se ajusta a la normativa vigente.
Datos de contacto para ejercer sus derechos: info@cardiodonbenito.com.