Aunque los infartos en jóvenes son raros, su aumento está alertando a muchos pacientes que vienen a mi consulta.
Si tienes entre 30 y 40 años, es bueno preocuparse por tu corazón, pero sin obsesiones. Cada vez más personas de ese rango de edad buscan respuestas sobre su salud cardiovascular.
La buena noticia: hacer ejercicio, comer bien y conocer el estado de tu salud con algunas pruebas sencillas son formas de protegerte.
¡No temas moverte! No tiene sentido adoptar un estilo de vida sedentario y temeroso porque no te va a beneficiar en absoluto, salvo para aumentar tu nivel de ansiedad.
En este artículo, veremos si es verdad y por qué aumentan los infartos en jóvenes. Comprobaremos qué hay de cierto con las estadísticas en España y qué estudios médicos son clave.
También voy a clasificar los factores de riesgo más importantes en población joven y daré como siempre consejos prácticos. ¡Sigue leyendo y descubre cómo mantener tu corazón fuerte!

¿Qué Sabemos sobre los Infartos en Jóvenes en España?
El Instituto Nacional de Estadística (INE) señala que las enfermedades cardiovasculares representan el 28.3% de las muertes en España. El problema es que no hay revisiones recientes específicamente en población joven y la mayoría de los estudios se han hecho siempre en mayores de 65 años.
De hecho, la mayoría de los infartos ocurren en mayores de 65 años con patología previa o factores de riesgo. Precisamente por eso, al ser teóricamente de riesgo bajo, los infartos en jóvenes producen mayor alerta mediática y social.
Según la Sociedad Española de Cardiología (SEC), los infartos en jóvenes parecen tener una tendencia creciente. Lo cierto es que no hay muchos registros fiables al respecto, pero en menores de 55 años se producen el 30% de los infartos. Además, los mecanismos pueden ser diferentes a los de población mayor.
El sedentarismo, la obesidad infantojuvenil y el estrés entre otros, parecen ser factores relevantes en esta población. Otros investigadores sugieren que las secuelas de COVID-19 podrían contribuir. De todas formas, aclaro que la vacunación se ha relacionado con casos puntuales de pericaditis o miocarditis, con curso benigno en su mayoría como ya expliqué en el artículo sobre la seguridad de las vacunas.
Mi mensaje principal en este artículo es que no te alarmes: los infartos en jóvenes siguen siendo raros, y los estilos de vida siguen siendo la mejor forma de prevenirlos.

Factores de Riesgo en Jóvenes: ¿Cuáles Son los Más Importantes?
Los infartos en jóvenes no siempre están ligados a los factores clásicos descritos en otros tramos de edad. En la mayoría de los registros consultados hay una mayoría de varones, un 80-90%.
El tabaquismo está presente en un 70% de ellos, el 60% tienen sobrepeso y suelen tener entre 3 y 4 veces más probabilidad de antecedentes familiares de infarto por debajo de los 45 años. En este estudio el 50% de los pacientes afectados de infarto entre los 20 y 30 años tenían antecedentes familiares.
Para las personas de 30-40 años, hemos clasificado los factores de riesgo específicos por orden de importancia:
- Sedentarismo: La falta de actividad física es el factor más común. La OMS recomienda entre 150 y 300 minutos semanales de ejercicio moderado, pero estudios europeos sugieren que hasta el 60% de los adultos jóvenes no alcanza este nivel, aumentando el riesgo cardiovascular.
- Obesidad y Mala Alimentación: Según la Encuesta Europea de Salud en España (2020), más del 21% de los jóvenes de 18-34 años tiene sobrepeso, impulsado por el consumo de alimentos ultraprocesados y bebidas azucaradas, que contribuyen a la obesidad y al daño vascular.
- Estrés Crónico y Salud Mental: Según la American Heart Association (2024), la presión laboral, financiera o social eleva el cortisol, lo que puede inflamar las arterias y aumentar el riesgo cardiovascular. La OMS (2022) indica que el 25-30% de los adultos jóvenes experimenta ansiedad o depresión, factores comunes en los 30-40 años que afectan la salud del corazón
- Tabaquismo y Vapeo: Según el INE (2020), el consumo de tabaco ha disminuido en España, pero el vapeo está en auge entre los jóvenes, con un 8.7% de adultos de 15-34 años usándolo, según el Ministerio de Sanidad (2022). Tanto el tabaco como el vapeo dañan los vasos sanguíneos, aumentando el riesgo cardiovascular.
- Consumo Excesivo de Alcohol: El consumo puntual pero excesivo de alcohol, práctica habitual en jóvenes, a la larga eleva la presión arterial y daña el corazón.
- Factores Genéticos y Otros:
- Trombofilias: Condiciones que favorecen coágulos sanguíneos, como la mutación del factor V Leiden o el síndrome antifosfolípido.
- Lipoproteína(a): Niveles elevados de esta lipoproteína favorecen la inflamación, agregación plaquetaria y formación de trombosis.
- Uso de Drogas: Sustancias como la cocaína pueden inducir espasmos coronarios provocando infartos o anginas.
- Antecedentes Familiares: Riesgo genético si hay historial de enfermedades cardíacas tempranas, por debajo de 55 si el familiar es varón o por debajo de 65 si es mujer.

En resumen, la población con infarto por debajo de los 45 años parece tener unas características determinadas. No obstante, recordemos que sigue siendo un grupo con mucha menos prevalencia de infarto. Eso hace que haya menos registros y menos datos de este grupo de edad.
Y lo más importante. Las estrategias basadas en estilos de vida son igual o más efectivas en este grupo, ya que empezamos a cuidar salud cardiovascular antes.
¿Cómo podemos conocer nuestro riesgo?
Si estás entre los 30-40 años y quieres evaluar tu riesgo de infarto estos son algunos de los estudios que podrían realizarse:
- Análisis de Sangre Completo:
- Perfil lipídico: Mide colesterol total, LDL, HDL y triglicéridos.
- Lipoproteína(a): Evalúa este marcador de riesgo cardiovascular
- Glucosa y hemoglobina A1c: Detecta prediabetes o diabetes.
- Marcadores de inflamación (PCR): Indica inflamación vascular.
- Electrocardiograma (ECG): Registra la actividad eléctrica del corazón para detectar arritmias o anomalías.
- Ecocardiograma: Una ecografía del corazón para evaluar su estructura y función, útil si hay antecedentes familiares de miocardiopatías.
- Prueba de Esfuerzo: Evalúa cómo responde tu corazón al ejercicio, ideal para quienes planean iniciar actividad física intensa o tienen síntomas con el esfuerzo.
- Pruebas Genéticas: Si tienes antecedentes familiares de enfermedades cardíacas tempranas, se pueden analizar mutaciones como la hipercolesterolemia familiar o trombofilias.
- Tomografía Coronaria (en casos específicos): Detecta acumulación de placa en las arterias coronarias y detecta alteraciones anatómicas.
Lógicamente, esta batería de pruebas debe seguir una secuencia lógica que empieza lo primero de todo por una historia clínica detallada. En ella recopilaremos información en busca de síntomas sospechosos, antecedentes familiares y posibles factores de riesgo cardiovascular.
La exploración física es un complemento básico que puede ayudar a detectar cardiopatías o anomalías a nivel del aparato circulatorio. Una historia clínica bien dirigida, una buena exploración física, un electrocardiograma y una analítica general pueden dar una valoración inicial suficiente en la mayoría de los casos.
El ecocardiograma es útil en caso de pacientes con ECG anormales en los que sospechemos alguna cardiopatía estructural. Te recomiendo que consultes mi artículo de las 7 diferencias entre ECG y ecocardiograma.
Si quieres saber cuándo y por qué puede estar indicada una prueba de esfuerzo también lo expliqué con detalle en una entrada previa. Y si todavía te quedan dudas no olvides preguntarme cualquier cosa en los comentarios.

¿Buscas Información o Valoraciones? Esto Es lo que Debes Hacer
Si estás preocupado por los infartos en jóvenes y quieres evaluar tu situación, sigue estos pasos:
- Consulta a un Médico General o Cardiólogo: Explica tus preocupaciones y menciona cualquier antecedente familiar. Se recomienda valorar la presencia de factores de riesgo cardiovascular. Especialmente recomendable es llevar anotadas cifras de tensión arterial siguiendo las indicaciones que te explico en este artículo
- Escalas de riesgo cardiovascular: Las calculadoras de riesgo cardiovascular son útiles. No obstante, herramientas como el SCORE2, que calcula el riesgo cardiovascular a 10 años según edad, sexo, colesterol, presión arterial, población, etc. Solamente es aplicable a partir de 40 años.
- Solicitud de Pruebas Específicas:
- Análisis de sangre para lípidos, lipoproteína (a) y glucosa.
- ECG o prueba de esfuerzo si planeas aumentar tu actividad física.
- Pruebas genéticas si hay historial familiar.
- Evalúa tu Estilo de Vida: Reflexiona sobre tu nivel de actividad, dieta, consumo de tabaco/alcohol y estrés. Tu médico o un nutricionista pueden ayudarte a planificar cambios.
- Busca Recursos Confiables: Visita sitios con información asequible y actualizada como este Blog y suscríbete a mi lista de correo para estar al tanto de novedades.
Cómo Prevenir Infartos en Jóvenes
Cuidar tu corazón no tiene por qué ser complicado. Aquí tienes consejos prácticos para los 30-40 años:
- Muévete: La OMS recomienda 150-300 minutos de ejercicio moderado por semana. Prueba caminar, bailar o montar en bici. ¡Pon tu música favorita y hazlo divertido!
- Come equilibrado: Sigue la dieta mediterránea: frutas, verduras, pescado, aceite de oliva. Cambia los snacks procesados por frutos secos o hummus con zanahorias.
- Hazte Chequeos Regulares: Un análisis de sangre anual y un ECG cada 2-3 años son suficientes si no tienes síntomas. Hacer automediciones de presión arterial es fundamental de manera mensual.
- Gestiona el Estrés: Practica mindfulness, yoga o charlas con amigos. Si el estrés es intenso, considera terapia psicológica.
- Evita Tabaco y otros tóxicos: Busca apoyo para dejar de fumar a través del Sistema Nacional de Salud. Di no a las drogas recreativas, que son un riesgo directo.
- Duerme Bien: Apunta a 7-8 horas por noche. Evita pantallas antes de dormir para mejorar la calidad del sueño.

Estos consejos son generales a nivel individual. No obstante, la prevención de infartos en jóvenes requiere un esfuerzo colectivo. Por un lado, los sanitarios debemos dar ejemplo y concienciar a nuestros pacientes de la importancia de implementar hábitos saludables. Por otra parte, las administraciones pueden hacer mucho por mejorar nuestra salud, promoviendo la actividad física en la sociedad.
Del mismo modo, se deben implementar políticas orientadas a mejorar la alimentación, favoreciendo a los productos frescos y gravando todos los alimentos ultraprocesados. Se debería también mejorar la accesibilidad a gimnasios, centros deportivos, actividades de ocio al aire libre, etcétera.
Desde el punto de vista de la investigación se deben realizar estudios específicos en población joven que estimen su riesgo, analizar las diversas causas que hemos comentado en el artículo y su impacto. En España, programas como el Plan Nacional sobre Drogas combaten el consumo de sustancias, y los comedores escolares saludables promueven dietas equilibradas.
Muchas ciudades están creando carriles bici para favorecer la movilidad. Y se están creando parques y otros espacios con circuitos de ejercicio. Reivindica estas zonas en tu ciudad y si ya los tienes ¡Aprovéchalos!
Conclusión: Tu Corazón Está Listo para la Acción
Los infartos en jóvenes son una señal de que debemos cuidar más nuestra salud, pero no una excusa para vivir con miedo. El ejercicio moderado, una dieta equilibrada y chequeos regulares son tus mejores herramientas para proteger tu corazón.
Si tienes entre 30 y 40 años, un chequeo puede darte la tranquilidad de saber que estás en el camino correcto. ¡Tu corazón está diseñado para moverse, disfrutar y vivir a pleno!
El hecho de tener antecedentes familiares será un problema si fueron eventos precoces. No te obsesiones porque tengas familia que ha fallecido problemas de corazón. Lo raro sería que no tuvieses, porque son las enfermedades causa número 1 de mortalidad a nivel mundial.
Se están detectando factores de riesgo clave en población joven, muchos accesibles a través de una analítica como la Lipoproteína (a).
Haz un cambio hoy: sal a caminar, pide una cita médica o prueba una receta mediterránea. Comparte este artículo con tus amigos y hagamos que cuidar el corazón sea una aventura. ¡Tu corazón te lo agradecerá!