¿Qué es el síndrome metabólico?

En este Blog hemos hablado de riesgo cardiovascular. Pues bien, vamos a explicar qué es el síndrome metabólico, que no es más que la ocurrencia simultánea de varios factores de riesgo cardiovascular.

Como es lógico las personas que tienen síndrome metabólico, presentan un riesgo mayor de tener enfermedades del corazón y las arterias. Del mismo modo aumenta el riesgo de diabetes tipo 2, que como vimos es una inflamación de todo nuestro aparato circulatorio.

Los síndromes con conjuntos de síntomas o signos que suelen agruparse. Cuando van juntos, se les conoce con un nombre, que facilita su diagnóstico. Si tenemos un plato que tiene lechuga, tomate, aceite, vinagre y sal, lo llamaremos ensalada. Lo mismo pasa con los síndromes.

¿Y qué componentes tiene el síndrome metabólico? ¿Por qué es importante? ¿Cuánta gente lo padece? ¿Cómo podríamos evitarlo?

Si piensas que la barriguita solamente es estética, te recomiendo echarle un vistazo a este artículo. Vamos allá con el síndrome metabólico.

La principal característica del síndrome metabólico es el aumento del perímetro de la cintura, por un exceso de grasa a nivel intraabdominal.

¿En qué consiste este síndrome?

Tiene varios elementos que lo componen: hipertensión arterial, niveles altos de triglicéridos, niveles bajos de colesterol HDL, obesidad con aumento del perímetro abdominal y glucosa alta en sangre.

Hay varias definiciones. Resumiendo tenemos que imaginarnos a una persona con exceso de kilos, sobre todo concentrados a nivel abdominal. Es sedentaria y tiene analítica con varios asteriscos. Nos vienen muchos ejemplos a la cabeza. Parece que tampoco tendría mucho de especial.

El caso es que existe un común denominador sobre el que hay que hacer hincapié, que es el concepto de resistencia a la insulina.

La resistencia a la insulina no tiene nada que ver con la insulina que se inyecta un diabético, sino con la insulina que nuestro propio cuerpo genera y que si no hace bien su función provoca el síndrome metabólico

¿De qué trata la resistencia a la insulina?

Pues la insulina es una hormona, o sea, una sustancia que segrega el páncreas y que va circulando por la sangre. Hasta llegar a los órganos dónde hace su efecto. Las hormonas como la insulina no solamente actúan en un sitio concreto. Tienen varias funciones distintas según dónde se unan.

En los músculos la insulina es la encargada de decirles que chupen glucosa de la sangre. Para usarla en forma de combustible o almacenarla. Otro órgano sobre el que actúa la insulina es el hígado. También capta glucosa de la sangre y la almacena en depósitos, fabricando grasas con ella.

Y por último, está otro órgano que tenemos distribuido por todo el cuerpo. Es de color amarillento y cuando se quema con el bisturí eléctrico del quirófano huele como la panceta de una barbacoa. Es el tejido adiposo, que es nuestra reserva de grasa. Lo encontramos por debajo de la piel, en las cartucheras, los glúteos, la barriga, la papada, etc.

Cuando estos órganos se hacen sordos la insulina, necesitan que el páncreas produzca más insulina. Si no, no se enteran de que tienen que coger glucosa de la sangre y guardarla. Cuando el páncreas tiene que dar muchas voces para ser oído, o sea, emitir mucha insulina, hablamos de resistencia a la insulina.

La grasa acumulada envía señales al resto del organismo para no hacer caso a la insulina, con lo cual el páncreas necesita fabricar más y más insulina, hasta agotarse

¿Por qué se genera la resistencia a la insulina?

Pues sí, la insulina no está sola en la circulación sanguínea. Hay un montón de hormonas más y mensajeros, mediadores, correveidiles, voceros, o como se quieran llamar. Todos con mensajes entrecruzados unos con otros intentando mantener un equilibrio natural.

Cuando hacemos ejercicio físico y tenemos un peso corporal adecuado estas rutas van a favor de músculo más sano y eficiente energéticamente. Nuestra circulación sanguínea es más fluida. Tenemos menor porcentaje de grasa corporal y menos inflamación.

Si por el contrario aumenta la grasa que tenemos concentrada en la tripa porque comemos mal y nos movemos poco, se producen más mensajeros que dificultan el trabajo de la insulina. Es decir, favorecen la inflamación, hacen el tráfico sanguíneo más lento y nos provocan enfermar.

También podríamos hablar de otros factores como el alcohol, el tabaco, la deprivación de sueño o sus alteraciones, el estrés mantenido en nuestro trabajo, tener relaciones personales tóxicas, etcétera.

En la actualidad la mayoría de trabajos son sedentarios y en la nueva era digital todo es accesible prácticamente a golpe de dedo, por lo que nos movemos cada vez menos

Alteraciones concretas del síndrome metabólico

  1. La disfunción endotelial, que es cuando nuestros vasos sanguíneos tienen enferma su pared interna y dificultan el deslizamiento de la sangre sobre ellos. Esto favorece el desarrollo de aterosclerosis y la aparición de hipertensión arterial.
  2. El aumento de grasa abdominal. Se mide con una cinta métrica alrededor del ombligo. Por encima de 80 cm en mujeres y 94 cm en hombres es preocupante. Esta barriga es una fábrica de mensajeros inflamatorios, promueve la resistencia a la insulina y la subida de la presión arterial.
  3. La dislipemia aterogénica que es un mal equilibrio de como están las grasas circulando en nuestra sangre. Se llama así cuando hay un exceso de triglicéridos, tenemos bajo el colesterol bueno, HDL, y tenemos LDL colesterol, el malo, con partículas pequeñas y densas. Esas partículas son las que penetran en nuestros vasos sanguíneos inflamándolos y produciendo las placas de colesterol.
  4. Resistencia a la insulina, que tiene un papel central dentro del síndrome y se relaciona con las anteriores. Favorecida por el sedentarismo, la falta de sueño, una dieta inadecuada, sobrepeso, etc.
Para frenar la cascada del síndrome metabólico deberíamos entrenar al menos 30 minutos al día

Cómo evitar la resistencia a la insulina y el síndrome metabólico

  • En primer lugar, dieta adecuada. Hay alimentos como son los ultraprocesados (bollería industrial, precocinados, chucherías, aperitivos fritos y salados, etc) que funcionan como combustible de primera para desarrollar resistencia a la insulina.
  • En segundo lugar, evitar el sobrepeso. Acumular grasa por encima de unos límites hace que el tejido adiposo solamente produzca mensajeros inflamatorios, que hacen irreversible la resistencia a insulina. La grasa es necesaria, como reserva de energía, también produce hormonas con efectos positivos, pero cuando está en un porcentaje adecuado.
  • En tercer lugar, haciendo ejercicio diario. El cuerpo nos pide movernos. Si llevamos más de 2 horas sentados deberíamos levantarnos y dar un pequeño paseo, aunque sea por casa. Además de implementar la costumbre de hacer ejercicio físico durante mínimo, treinta minutos diarios.
  • En cuarto lugar, el descanso es necesario. Dormir mal o pocas horas se asocia con la obesidad y el resto de la cascada del síndrome metabólico. Dormir 6-7 horas de sueño reparador es fundamental.
  • En último lugar, reducir los consumos de aquellos productos que sabemos que nos hacen daño como el tabaco y el alcohol. El alcohol favorece la aparición de grasa abdominal y el tabaco altera nuestro perfil lipídico y daña nuestras arterias.

¿Qué consecuencias puede tener?

A largo plazo el síndrome metabólico termina originando diabetes mellitus tipo 2, que ya es una enfermedad cardiovascular en sí misma. Además de otras enfermedades cardiovasculares que pueden derivarse del síndrome metabólico, como la enfermedad coronaria, accidentes cerebrovasculares, insuficiencia cardíaca, etc.

Pero también aparecen enfermedades que pueden coexistir con él, como el exceso de ácido úrico o la apnea del sueño.

En definitiva, el síndrome metabólico es importante, porque representa muy bien un grupo de personas con un riesgo de tener enfermedades de corazón elevado. Y que además, pueden responder muy bien a la pérdida de peso y al ejercicio físico, simplemente, sin hacer más cosas.

Sobre pérdida de peso hablaremos en otros artículos posteriormente. Y de actividad física también.

Al final de este espero que me comentes si conoces a alguien con síndrome metabólico o si desconocías el síndrome.

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