¿Qué entendemos por arritmias malignas?

Cualquier alteración del ritmo cardíaco normal sería una arritmia. Mientras que algunas se pueden considerar benignas, o más o menos intrascendentes, otras pueden tener un desenlace fatal. Son las llamadas arritmias malignas.

En efecto, algunas arritmias como son las extrasístoles o las taquicardias sinusales, pueden ser producto de situaciones vitales estresantes o provocadas por la misma actividad física.

Cuando hablamos de arritmias malignas nos referimos a aquellas que tienen la capacidad de poder desencadenar una muerte súbita cardíaca.

¿Y qué entendemos por muerte súbita cardíaca? ¿Cómo puede producirse? Y lo más importante, ¿qué podemos hacer para prevenirla?

Este concepto fue mediático cuando en los noticiarios vimos desfallecimientos de futbolistas. Estos trágicos acontecimientos pusieron de relieve estas arritmias cardíacas. Sucesos estremecedores porque personas jóvenes y fuertes físicamente caían como fulminadas por un rayo.

Si te interesa conocer más sobre estos peligrosos ritmos no te pierdas el siguiente artículo del blog.

Cuando hablamos de muerte súbita, generalmente nos viene a la cabeza la imagen de deportistas aparentemente sanos que caen desplomados al suelo, pero es muchísimo más habitual en corazones enfermos

¿A qué llamamos muerte súbita cardíaca?

En mi tierra se definiría con un concepto más coloquial: “se quedó seco”. En otras regiones se habla de “quedarse en el sitio”, “caer fulminado” o “quedarse tieso”. Todas las expresiones reflejan lo mismo: una persona sufre de manera brusca e inesperada una parada cardíaca.

Generalmente esto acontece en ausencia de síntomas previos. Es decir, la persona pasa el día tan normal o como mucho tiene síntomas durante la hora previa, por lo que suele ser una muerte bastante trágica para los que lo rodean. Especialmente en el caso del síndrome de muerte súbita del lactante, que ocurre en los bebés.

Pero volviendo a los adultos, se trata de personas, como hemos dicho, que se encontraban previamente bien. De repente empiezan a encontrarse mal un corto espacio de tiempo, o bien directamente, sin previo aviso, sobreviene la parada cardíaca.

Si en un espacio breve de tiempo no te reaniman, mediante masaje cardíaco, ventilación boca a boca y el resto de las maniobras de soporte, el desenlace es fatal. Inclusive siendo reanimado, si el tiempo que el corazón está parado es muy largo, puede haber daños en el cerebro muy importantes.

Muchas de estas personas sufren estas arritmias mientras duermen, o cuando no tienen nadie alrededor. Lo cual complica las posibles tareas de reanimación.

Estar en un sitio aislado complica bastante las tareas de reanimación. Lo mismo pasa si nos sobreviene una arritmia maligna estando dormidos.

¿Qué causa la muerte súbita cardíaca?

A ver, yo siempre digo a mis pacientes que parar un corazón cuesta mucho. Porque un corazón está diseñado para latir, pase lo que pase. Desgraciadamente puede llegar a detenerse por las llamadas arritmias malignas.

Esto sucede generalmente en pacientes que sufren un infarto agudo o que tienen ya el corazón dañado por un infarto. Esta sería la causa más frecuente. Sin embargo hay corazones que estructuralmente no tienen ninguna avería ni interrupción del suministro, y sin infartarse también se paran. Porque estaban mal de fábrica.

Esto pasa en un grupo de enfermedades llamadas miocardiopatías. Son corazones que están defectuosos porque sus fibras musculares no están bien organizadas. Como si los ladrillos de la casa no estuviesen bien colocados. Y esto ocurre por un defecto genético.

Pero luego hay corazones que están bien edificados, no tienen ninguna alteración en su estructura y también se paran. Esto es porque su sistema de conducción de impulsos eléctricos está inestable. Eso pasa en unas enfermedades llamadas canalopatías. No tiene nada que ver con canalones, ni canelones, sino con unos microscópicos canales, que regulan la actividad eléctrica, y que se llaman canales iónicos. También son defectos genéticos.

A parte de estos defectos de fábrica pueden precipitarse arritmias en corazones sanos por fármacos que alteren la conducción eléctrica. Además de otras enfermedades que no son del corazón pero que favorecen la inestabilidad eléctrica. Esto sucede en enfermos críticos, por ejemplo.

Si el corazón está desorganizado, los impulsos eléctricos viajan con más dificultad, predisponiendo más a arritmias

¿Qué entendemos por arritmias malignas?

Se llaman taquicardia ventricular sin pulso y fibrilación ventricular. Son ritmos cardíacos anormales que en la práctica hacen que nuestro corazón no lata. Y como no se bombea sangre, ni para el cerebro, ni para el propio corazón, si no se restaura el ritmo normal, nos morimos.

Es raro que un corazón pueda por sí solo salir de este tipo de ritmos. Para poder superar esta situación, mientras el corazón no está latiendo hace falta dar masaje cardíaco. Este masaje exprime el corazón y hace que siga nutriendo de sangre al cerebro y a sí mismo.

Pero además del masaje, para deshacer este ritmo caótico hace falta aplicar una descarga eléctrica en el corazón. Lo que se conoce como desfibrilación. Así se restablece el ritmo normal. Usando un término propio de la tradición cristiana, resucitamos de la parada cardíaca.

Estas arritmias se producen en corazones con los problemas que hemos citado antes: fármacos, infarto, miocardiopatías, canalopatías, etc. Porque en estos corazones los impulsos eléctricos no se transmiten de forma normal. Como cuando tiramos una piedra en un estanque y vemos formarse las ondas. En estos corazones esta transmisión es anormal.

Bien porque sea un corazón que está infartándose, o porque tenga zonas mal construídas como en una miocardiopatía, el caso es que los impulsos eléctricos van más rápidos por unas zonas que otras. Eso hace que se formen unas especies de rotondas, donde los impulsos giran y generan un ritmo independizado del resto del corazón.

Este ritmo independentista originado en los ventrículos puede que los haga latir y empujar sangre. En ese caso se tolera medio que bien. Pero en otras ocasiones estos ritmos hacen que los ventrículos latan de forma desorganizada, sin bombear sangre correctamente.

En este último caso, hablamos de arritmias malignas, porque si no damos masaje ni desfibrilamos, nos morimos.

Las maniobras de resucitación incluyen el masaje cardíaco e introducir aire en los pulmones, pero para restaurar el ritmo cardíaco normal necesitamos electricidad en forma de desfibrilación

¿Cómo podemos evitar estos ritmos?

Este es un campo en el que se está avanzando mucho y se sigue investigando. Porque desgraciadamente, demasiadas arritmias malignas acaban con vidas de personas, pudiendo haberse evitado.

Lo primero es cuidar el corazón para evitar que tengamos un infarto agudo. Que suele ser la causa principal de este tipo de muertes.

Lo segundo, una vez tenemos un infarto que ha dejado un daño cardíaco muy importante, cuidarlo para que no se nos produzcan estas arritmias.

En otras ocasiones tenemos que intentar diagnosticar las otras enfermedades. Las miocardiopatías se pueden identificar porque son corazones con una estructura anormal, que podemos ver por ecocardiograma u otras técnicas de imagen. Las canalopatías se producen en corazones bien construídos, pero dejan su huella en el electrocardiograma.

Utilizando distintos criterios, podemos ver qué portadores de estas enfermedades tienen más o menos riesgo de sufrir en el futuro una parada. O sea, de tener una arritmia maligna. En esos casos, a parte de poner los tratamientos adecuados, se suele implantar un desfibrilador.

Un desfibrilador es un aparato que vigila nuestro ritmo cardíaco. Va implantado bajo la piel y sondea continuamente al corazón, por si detecta una arritmia maligna. Su objetivo al detectarla es tratarla antes de que nos desestabilice el corazón y nos produzca una parada. Eso lo hace mediante estimulación eléctrica del corazón y en casos extremos, con un choque eléctrico.

La clave está en dispositivos electrónicos que monitoricen nuestro ritmo cardíaco de manera fiable y permitan detectar precozmente las arritmias malignas

¿Qué estrategias futuras hay?

Cada vez se afina más en el estudio de pacientes con afecciones que pueden provocar una arritmia maligna. Con el objetivo de implantar un desfibrilador si es necesario. Pero esto sigue quedándose corto.

Con el uso de dispositivos, como relojes inteligentes, se puede monitorizar el ritmo cardíaco. De forma que, si se detecta una arritmia maligna, el reloj actúe. Por ejemplo, haciendo una llamada de emergencia a través de nuestro teléfono móvil para que acudan a socorrernos.

El desfibrilador solo da choques. No previene las arritmias malignas. Actúa como un copiloto que te pega un bofetón cuando estás a punto de salirte del carril porque te quedas dormido. Lo ideal sería prevenir el sueño, haciendo paradas frecuentes para descansar.

Todavía están en desarrollo técnicas futuras que nos permitan predecir estas arritmias malignas con mayor precisión. O que reduzcan su número. O que puedan restaurar el corazón enfermo, o la parte enferma que nos causa estas arritmias malignas.

Por el momento, la mejor estrategia es la prevención, cuidando nuestro corazón con dieta saludable, ejercicio físico y sueño reparador. Pero también, chequeando periódicamente que nuestros niveles de presión y colesterol son los correctos, nuestro electrocardiograma está bien, etcétera.

Espero que te haya quedado claro el concepto de arritmia maligna. Te leo en los comentarios.

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6 respuestas

  1. Un artículo muy interesante como todos los que publicas. Me encanta leer tu blog.
    A mi me encontraron un bloqueo d rama derecha, me gustaría saber si eso puede desencadenar una arritmia maligna con el tiempo.
    Muchas gracias

    1. Bienvenida Reme. Gracias por comentar. Pues no, un bloqueo de rama derecha no tiene por qué aumentar tu riesgo de arritmias malignas, salvo que exista de base una alteración estructural cardíaca importante (para lo cual es preciso descartarlo con el ecocardiograma). Un saludo

  2. Muchas gracias por el artículo ,como siempre muy interesante.La manera de escribir tan amena marca la diferencia,hace que entienda bien el tema y espere al siguiente.Saludos.

  3. Buenas tardes Pablo.
    Muy interesante tu block ,al igual que todos pero este en particular me identifico por tener implantado un D.A.I ( descibrilador automático ).
    Bajo mi experiencia puede decir que me encuentro mucho mejor aunque el miedo no le pierdo e intento cuidarme todo lo que puedo.
    La vida me dio una oportunidad y dando gracias a Dios por haber caído en tus manos.
    Estaré inmensamente agradecido por tu interés y por tu trato tan cercano y por supuesto tu profesionadad.
    Muchísima gracias y un saludo muy grande.

    1. Gracias Miguel. Pero ya sabes, el DAI es solamente un salvavidas, es mejor evitar que el barco naufrague, tapando todas las posibles salidas de agua (fumar, dieta con sal, alcohol, sedentarismo, etc.). Un saludo.

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