¿Qué es una insuficiencia cardíaca descompensada?

En otra ocasión expliqué los síntomas de la insuficiencia cardíaca. Aquí hablaré de otro concepto que utilizamos habitualmente, que es el de insuficiencia cardíaca descompensada.

En las enfermedades crónicas una persona puede encontrarse relativamente bien durante periodos de tiempo más o menos largos.

Durante esos periodos se habla de que ese paciente está estable.

Cuando esa estabilidad se rompe por algún motivo, entonces hablamos de descompensación.

La insuficiencia cardíaca descompensada sería la situación en la que, tras mucho tiempo con los mismos síntomas, estos empeoran de repente.

La descompensación es la pérdida del equilibrio que nuestro organismo se esfuerza en mantener en todos sus sistemas aunque estén enfermos

Esto es importante porque la insuficiencia cardíaca descompensada es la causa más frecuente de ingreso en el hospital entre los mayores de 65 años.

¿Y cuáles son las causas de estas descompensaciones?

Y lo más importante ¿Cómo podemos prevenirlas?

Pues no te pierdas lo que voy a escribir a continuación.

¿Qué es la insuficiencia cardíaca estable?

La insuficiencia cardíaca es una enfermedad en la que el corazón no puede realizar correctamente su función de bombear sangre. Esto puede suceder de golpe y porrazo por un daño brusco del corazón como un infarto. Pero también en corazones estropeados a lo largo del tiempo por la hipertensión arterial o la diabetes.

Un paciente estable puede tener síntomas. Pero con lo de estable se quiere decir que esos síntomas, por ejemplo, falta de aire, están igual a lo largo del tiempo.

Por ejemplo, me fatigo al subir un tramo de escaleras desde hace más de un año. O me da dolor en el pecho cuando camino más de 15 minutos en pendiente desde hace dos veranos.

Se dice que está estable porque ha aprendido a convivir con esos síntomas y no va a consultar al médico por ellos. Da por hecho que esa es “su nueva normalidad”. Así puede permanecer periodos de tiempo largos, habitualmente meses o años.

En los periodos de estabilidad las personas con insuficiencia cardíaca se habitúan a un nivel de actividad física determinado que no varía

La realidad es que durante los periodos de estabilidad el daño que tiene el corazón sigue progresando. Pero se presta menos atención porque los síntomas, que es lo que notamos, no varían o lo hacen lentamente. A medida que la enfermedad avanza es más probable que el haya un desequilibrio.

¿Qué es la insuficiencia cardíaca descompensada?

Cuando hay un cambio en la intensidad de esos síntomas en un corto espacio de tiempo se habla de que la enfermedad ya no está estable. Esto sucede en días o pocas semanas. Se sale de lo normal y lo habitual es que esta persona busque una solución.

Al final, este equilibrio se rompe porque hay algún cambio brusco. Como si en una balanza colocásemos de golpe una pesa. En este caso la pesa suele ser un acontecimiento que carga un exceso de trabajo al corazón.

Se identifica porque se intensifican los síntomas que ya teníamos. Si antes nos fatigábamos en las cuestas, ahora solamente con andar, o con levantarnos de la silla. También pueden aparecer hinchazón de tobillos que no teníamos, aumentar el peso en pocos días o podemos dejar de orinar.

Esta descompensación no se va a curar por arte de magia. Seguirá progresando limitándonos más y más por lo que cuanto antes se ponga solución, antes podremos volver a la situación de estabilidad.

¿Cuáles son las causas de descompensación?

Infecciones

En primer lugar, están las infecciones. Las infecciones más frecuentes son las respiratorias. Ese es el fundamento por el que se recomienda la vacunación frente a la gripe en mayores y personas con problemas crónicos de corazón y pulmón.

Las infecciones provocan un esfuerzo de nuestro sistema inmune y de nuestro organismo. Por eso estamos tan cansados durante una gripe. Si nuestro corazón estaba funcionando al límite esto puede inclinar la balanza. Al fin y al cabo, es un sobresfuerzo.

Los «trancazos» son la causa más frecuente de insuficiencia cardíaca descompensada

Además, si afectan a los pulmones empeora el aporte de oxígeno. Cuando baja la cantidad de oxígeno en la sangre, el corazón tiene que bombear más rápido para garantizar que llega la misma cantidad de oxígeno al organismo. Eso lo sobrecarga y lo hace fracasar.

Lo mismo puede pasar con otro tipo de infecciones como las de orina, gastroenteritis, de las heridas, meningitis, abscesos, etcétera.

Dieta

Otra causa frecuente es lo que se conoce como transgresiones dietéticas. En cristiano, darse un homenaje. Ponerse tibio a embutido, pescado frito o aperitivos, suele ser frecuente en vacaciones de verano o de Navidad. Si sumamos exceso de alcohol tenemos la tormenta perfecta.

Esto ocurre porque sobrecargamos nuestro cuerpo de sal, azúcares, grasas saturadas y alcohol. Esta dieta favorece la retención de líquidos y un incremento de presión arterial. Ni que decir tiene si durante estas fiestas encima abusamos de tabaco u otras sustancias.

Un banquete puede ser el origen de una descompensación si nos pasamos con el alcohol y ciertos alimentos

A las personas sanas este exceso de sodio y líquidos no les repercute porque se adaptan mejor. Para personas con problemas cardíacos pueden ser la chispa que provoque una descompensación.

Fármacos

En tercer lugar, estarían los medicamentos. El 50% de las personas no hace bien su tratamiento. Porque lo abandona, por olvidos, porque confunde las pastillas… Retirar medicación por confusiones, o porque “estas pastillas no me venían bien” suele ser una causa evitable pero frecuente de insuficiencia cardíaca descompensada.

Y también hay ciertos medicamentos que deterioran la función cardíaca, como quimioterápicos, algunos antiarrítmicos y medicamentos que retienen sal. De estos últimos son especialmente peligrosos los antiinflamatorios.

Los medicamentos pueden ser origen de descompensaciones, porque abandonemos tratamientos o porque incorporemos nuevos que nos hacen daño

Otros tratamientos que no son en pastillas, como ciertas intervenciones, cirugías o procedimientos pueden también suponer un esfuerzo para nuestro corazón. Por eso a veces aparecen descompensaciones tras una operación.

Lesiones nuevas

También pueden aparecer problemas nuevos en nuestro corazón que lo descompensen. Uno de los fenómenos más frecuentes son las arritmias. Concretamente, la fibrilación auricular es la arritmia que más suele aparecer en las descompensaciones.

Si se deteriora el aporte de energía al corazón, como ocurre en los infartos y anginas, se puede deteriorar su función de golpe. También cuando hay una subida rápida de presión arterial.

En definitiva, todo lo que suponga una lesión nueva de nuestro músculo cardíaco (miocarditis, endocarditis, valvulopatías, etc.).

¿Cómo podemos prevenir las descompensaciones?

  1. Siguiendo adecuadamente nuestro tratamiento. No debemos abandonarlo. Si alguna pastilla no nos va bien, debemos consultarlo antes de hacer cambios por nuestra cuenta o porque nos lo ha dicho nuestra vecina o el farmacéutico de nuestro barrio.
  2. También es importante tener un seguimiento correcto, especialmente tras el alta del hospital, después de una descompensación. Las primeras 4 semanas son el periodo más vulnerable. Aunque esto no depende tanto del paciente como del sistema.
  3. Llevar una dieta adecuada y equilibrada. Evitando las ingestas excesivas de alimentos muy salados, de alcohol, grasas saturadas o azúcares. Puede ser que en casos avanzados haya que restringir el volumen de líquidos diario a 1,5-2 litros como máximo.
  4. Haciendo ejercicio físico regular. Esto aumenta la reserva que tiene el corazón ante las descompensaciones. Porque ayuda a controlar la presión arterial y fortalece nuestro músculo cardíaco.
  5. Evitando ciertos fármacos que pueden provocar descompensaciones. Especialmente los antiinflamatorios. Es mejor usar otras alternativas para el dolor.
  6. Vigilando nuestro peso corporal. Si ganamos mucho peso rápidamente (más de 2 kg en 3 días) podemos estar empezando a retener líquido. Deberíamos consultar a nuestro médico.
  7. Estando también pendientes de nuestra presión arterial, que debe estar por debajo de 140/90 mm de Hg.
  8. Vacunándonos si somos grupo de riesgo y tomando otras medidas que nos prevengan frente a infecciones. Las infecciones son la primera causa de descompensación.
  9. Haciendo partícipes de nuestro cuidado a nuestro entorno familiar o personas más cercanas, si nosotros no somos capaces.
  10. Consultando pronto si notamos cambios acusados en poco tiempo. Por ejemplo, de repente en la última semana nos fatigamos con esfuerzos muy ligeros, aparece hinchazón de tobillos o nos fatigamos al tumbarnos.

Los sistemas vivientes no son como los mecánicos: los sistemas vivientes nunca están en equilibrio; son intrínsecamente inestables; pueden parecer estables, pero no lo son. Todo se mueve y cambia. En cierto sentido, todo está al borde del colapso

Michael Crichton

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